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Cuadras con domótica: el futuro llega a las ganaderías

Hernán Haces Romano - cuadras domóticas
Hernán Haces Romano, con una ternera de su ganadería. :: / Juan G. Llaca

La empresa porruana Leche, Leche estudia su ampliación y la apertura de su nuevo obrador

Carmen Ordiz Pérez
CARMEN ORDIZ PÉREZ

Hernán Haces Romano, un joven de 31 años que estudió dirección comercial y marketing, trabajó en el sector de la automoción y, finalmente, decidió volver a sus orígenes para hacerse cargo del negocio familiar y transformarlo. Al contrario de lo que le ocurre a muchos jóvenes asturianos que emigran en busca de un trabajo mejor, Hernán Haces no tenía otra opción que quedarse en Asturias si quería continuar con la actividad por la que habían luchado cuatro generaciones anteriores a la suya: la ganadería.

«Con los precios que tiene la leche no nos quedó otra a mi hermano y a mí que pensar en la transformación. La idea de Leche, Leche es producir, transformar y distribuir nuestros productos». Para ello, cada día pasteurizan y comercializan la leche, ya sea en su formato fresco, en quesos, en yogures o en su famoso arroz con leche. La clave de su rentabilidad, además, se basa en lo que se denomina circuito cerrado, o bien, en tener el control de cada detalle de la producción ganadera. «Desde la recría por selección genética para conseguir mejoras en la leche y en la morfología de los animales a unas instalaciones que cuidan el bienestar animal como la introducción de un robot de ordeño», cuenta Haces Romano. Puede sonar futurista, pero esta es una realidad que ya se extiende en más de una cuadra asturiana, se trata de un sistema que le permite a la vaca estar suelta y ser ordeñada cuando ella lo necesita, sustituyendo los dos ordeños diarios en granjas convencionales por tres o cuatro ordeños diarios. Este método le permite al animal una mayor autonomía y, sobre todo, menor estrés. A su vez, al ganadero le facilita todo tipo de información del animal. «Es un sistema de ordeño holandés, da mucha información de la vaca y del estado de la leche. En cada ordeño yo puedo saber la temperatura corporal y el peso de la vaca, si tiene mastitis o no y, en caso afirmativo, desechar automáticamente esa leche. Yo he pasado de curar a las vacas a prevenir que se pongan enfermas gracias, por ejemplo, a que sé si se les para la rumia», explica Hernán Haces.

Cinco años después de que vendieran su primer litro de leche, esta joven empresa produce 600.000 litros anuales, cuenta con siete trabajadores y cerca de cien vacas. Una ganadería con mucha historia que ha sabido conjugar rentabilidad y viabilidad con un sector aparentemente obsoleto y en declive. «No me extraña que no haya relevo generacional, aburren a cualquiera. El abandono del medio rural se debe en parte a todas las dificultades burocráticas que te ponen», lamenta. Su objetivo es inaugurar su nuevo obrador, incorporar más trabajadores a la empresa para ampliar así su mercado e introducir nuevos productos a su lista. Unos proyectos ambiciosos que están muy cerca de ver la luz y que darán mucho de qué hablar.

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