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VERÓNICA SÁNCHEZ. PRESIDENTA DE ADDEPA

«Hay que dedicar tiempo a aprender a comer»

Verónica Sánchez, Presidenta de Addepa

«Me llega gente a la consulta que no toma legumbres porque engordan o que piensa que es mejor no comer pan»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

El 24 de noviembre, es el día del dietista-nutricionista y la asociación asturiana lo celebrará en la plaza de la Escandalera de Oviedo de 9.30 a 19 horas. Allí, entre otras cosas, hablarán sobre las propiedades del agua, las frutas y las legumbres, recomendarán platos saludables y harán mediciones antropométricas. La máxima responsable de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas del Principado de Asturias (Addepa) es Verónica Sánchez (Sotrondio, 1987), su presidenta desde 2012.

Demonizar por gusto. «Hay mucho desconocimiento y confusión a la hora de comer, que causa que demonicemos alimentos normales, o sea, naturales, y optemos por otros envasados. Me llega gente a la consulta que no come legumbres porque engordan o que piensa que es mejor no comer pan, y eso no son más que mitos que han arraigado en la población y hay que quitar. Las legumbres son un alimento eficiente, muy rico en nutrientes y con una densidad nutricional muy buena por lo que, cocinadas de forma adecuada, son perfectas, salvo en algunas patologías concretas».

Nuevos tiempos, nuevo escenario. «Es difícil decidir si se comía mejor antes que ahora, pero sí que hay ciertas cosas que inclinan la balanza al pasado, cuando era más habitual la comida de puchero en lugar de apostar por productos envasados y preparaciones rápidas. Eso es algo que deberíamos rescatar, hay que dedicar tiempo a aprender a comer. Ahora se tiende a una alimentación hiperproteica. Además, tendemos al sedentarismo por lo que nuestro gasto energético es menor; faltan herramientas y conocimientos para gestionar las compras y el trabajo en la cocina y, encima, estamos rodeados de anuncios de productos ricos en grasas y azúcares. Y ojo, que hay alimentos envasados que bien pueden sacarnos las castañas del fuego, por ejemplo, legumbres en lata que tengan un mínimo contenido en sal y verduras congeladas».

Generaciones obesas. «Son preocupantes las cifras de obesidad y sobrepeso que nos encontramos en España; tenemos un 33% de obesidad infantil y en según qué zonas del país la cifra roza el 40%. Asturias es la comunidad, junto con Andalucía, donde hay una mayor tasa y tenemos que tener presentes las patologías que pueden venir asociadas. Ayudaría a revertir la tendencia aquirir buenos hábitos. Por ejemplo, si le damos a nuestro hijo un yogur natural y vemos que no lo come, se nos ocurre que echándole un poco de azúcar estará más bueno, y eso no es así, hay que favorecer que los pequeños adquieran buenos hábitos. En los niños, una ingesta calórica por encima de las 150-200 kilocalorías diarias en alimentos superfluos (bollería, lácteos azucarados...) puede llegar a suponer una ganancia de peso a largo plazo».

Una profesión con proyección. «La del dietista-nutricionista es un profesión aún desconocida, de hecho aún hay quien piensa que solo hacemos dietas y menús. Sí que estamos notando un incremento de la demanda, de hecho, asociaciones de pacientes se ponen en contacto para que les ayudamos a través de la dietoterapia. Nuestro trabajo engloba desde campo clínico (en prevención y tratamiento de patologías) hasta la restauración colectiva y salud pública (estrategias de alimentación saludable y fomento de buenos hábitos), pasando por la industria alimentaria y la docencia e investigación».

La sanidad pública como objetivo. «En Valencia, Madrid o Navarra están empezando a incorporar a dietistas-nutricionistas, d-n, en su sanidad pública como ya ocurre en otros países. Si atendemos a los estudios elaborados para comprobar su viabilidad, se ve cómo la inclusión produce un ahorro de costes brutal. Eduard Baladia, director de la Red de Nutrición Basada en la Evidencia, recopiló estudios y concluyó, analizando el caso alemán, que la incorporación de los tratamientos ofrecidos por d-n mejoran la salud y la calidad de vida del paciente, de forma que un euro de inversión en el tratamiento dietético ahorraría cuatro euros de otros cuidados sanitarios».

Asturias aguarda por el Colegio. «Es uno de nuestros objetivos principales. Estamos en trámites con la administración, pero la cosa va lenta. Necesitamos que suceda lo antes posible para la inclusión de d-n en la sanidad pública y para luchar contra el intrusismo profesional. Esperamos que el 2018 sea el último año como asociación y el primero como Colegio.

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