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SOLEDAD SEBATIÁ

«Es el hombre el que compra dulces para San Valentín»

Soledad Sebastiá - Responsable de Punto Caramelo
Responsable de Punto Caramelo

«No es la fiesta más importante del año, pero cada vez nos piden más bandejas para completarlas con flores y regalarlas»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

La suerte no llega sola. Hay que buscarla y trabajarla, como llevan haciendo varios años Soledad Sebastiá y Pablo José Vila. El ‘corralito’ hizo a este matrimonio cambiar Buenos Aires por Gijón hace 17 años. El 20 de diciembre de 2013 inauguraron la pastelería Punto Caramelo, en la calle Caridad, 9, algo que no habrían hecho de no haber comenzado la crisis. El paro les llevó a retomar la idea de negocio que traían de América. En la actualidad, en su local trabajan la fusión entre lo argentino y lo local con la mirada puesta ahora en San Valentín.

Dulce para los enamorados. «El cliente asturiano es llambión y consume dulce todo el año. Hay fechas notorias, que para nosotros son julio-agosto y la Navidad, e importantes como Pascua. San Valentín se nota, pero no tanto, también porque es solo un día. Nosotros aprovechamos la fecha para preparar nuestro producto estrella, el alfajor, con forma de corazón, y sacamos tartas con fresas y nata o chocolate y dulce de leche. Es el hombre el que más compra para regalar por San Valentín. Además, cada vez más piden bandejas dulces para completarlas con flores y regalarlas».

Mamá, quiero ser repostera. «Me encanta la repostería; decoré mi primera tarta cuando tenía 8 años. De chica iba de oyente a los cursos que hacía mi mamá, cuyo padre, de origen italiano, fue panadero. Ella tenía una empresa de ‘catering’ y ya de mayor me ocupaba de la parte dulce. La parte salada nunca me ha llamado la atención, me parece mucho más engorrosa y es curioso, porque mi hermana tiene en Argentina un restaurante. La repostería de Buenos Aires es casi toda europea, pero adaptada al producto local».

Sueño hecho realidad. «Vinimos de Argentina con 25 años porque nos pilló el ‘corralito’. Llegamos a Asturias pensando en poner una tienda y hoy la tenemos, pero no se parece en nada a la idea que traíamos. Entonces nos resultaba muy difícil montar algo y decidimos hacerlo cuando tuviéramos algo que invertir. Tenía primero que aprender la gastronomía de aquí. Trabajé siete años en una confitería y fue cuando me quedé en paro que decidimos lanzarnos a la aventura. En 2013 nació Punto Caramelo. Empecé yo atendiendo y trabajando en el obrador y ahora somos siete».

Oferta fusión. «Lo más complicado fue introducir productos nuevos, sobre todo cuando recién abiertos solo entraban señoras pidiendo milhojas y cabello de ángel. Nosotros apostamos por mantener nuestra esencia y trabajar con todos los productos que queríamos. Ahora, no tengo los datos exactos, pero en torno al 80% de los clientes que nos piden dulce de leche son españoles. Trabajamos mucho la fusión, por ejemplo, hacemos alfajores rellenos con chocolate blanco y algo tan de aquí como la manzana. Nuestra clientela mayoritaria oscila entre los 25 y los 40 años, porque los jóvenes están más abiertos a probar cosas nuevas, se nota».

Redes sociales, el presente. «El boca a boca es muy importante, y las redes sociales ayudan, así que hay que dedicarles un tiempo. Estamos bien posicionados, pero es cierto que hay algunos comentarios negativos que no tienen un contexto real. Nos hicieron uno porque no dejamos pasar animales, como si fuéramos antianimalistas, cuando no, de hecho, tenemos perro. Respeto la política de cada uno, por supuesto. La gente viene con la ley sabida del revés, nos dicen que estamos obligados a dejar entrar animales cuando no es así. Si quiero dejarlos pasar tengo que cerrar el obrador y pagar unas tasas, entre otras cosas, y no lo quiero hacer. Es muy fácil agraviar desde el anonimato». 

Los dulces se comen con los ojos. «Damos al escaparate una importancia capital, por eso lo renovamos mucho. El dulce entra por los ojos, así que de esta manera llamamos la atención de la gente que pasa por la calle. Nos gusta mucho jugar con los colores y las alturas y cuidamos mucho la presentación, que es algo fundamental para vender. También es clave la cafetería, algo que en Argentina, al menos cuando nos fuimos, no había. Allí es más habitual comprar dulces para consumirlos en casa. Estamos muy contentos en Gijón, y queremos crecer un poco más».

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