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Una jornada de caza muy ligera

Una jornada de caza muy ligera

El chef de Llanes Pedro Noriega ofreceen Oviedo una selección de carnes como el jabalío el conejo de monte

D. LUMBRERAS

Al pensar en la carne de caza, uno suele imaginarse un gran plato de comida muy pesada. De esta idea quiere huir el chef Pedro Noriega, del restaurante Castru el Gaiteru, de Llanes, que ofreció ayer una jornada de caza en la tienda gastronómica Aramburu, en Oviedo. «Costó vender, pero a la gente le iba gustando y hemos ido añadiendo un plato cada invierno», explicó el cocinero.

La experiencia gastronómica, en platos concentrados, comenzó con entrantes suaves: croquetas cremosas de jabalí y una ensaladilla de perdiz escabechada. El siguiente entremés, tartar de ciervo con mostaza de hierbas, combinaba el frescor verde con un ligero toque picante.

Una fusión de lo más granado del campo asturiano se dio cita en el primer principal: verdinas de Llanes acompañadas de jabalí y setas, concretamente trompetas de los muertos. Luego, Noriega quiso apostar por unas carnes «poco conocidas», pero no por ello menos sabrosas, preparadas al punto: la del conejo de monte, que combinó con un arroz cremoso, y el pato azulón a la brasa, acompañado por un ravioli confeccionado con su propio guiso. Su favorito lo dejó para el final. Fue una liebre a la Royal, un plato corriente y «muy contundente», pero que requiere «mucho tiempo y cocina», que al final «es lo que presta».

El menú estuvo regado con dos vinos tintos, un Rioja Amezola y un Ribera del Duero Cair Cuvée, y dos blancos, el Rioja Luis Cañas fermentado en barrica y el alicantino Moscatel de la Marina. Y para poner el toque asturiano, pan de maíz y tarta caramelizada de manzana y sidra de postre. El propietario del establecimiento, Roberto Aramburu, seguirá celebrando jornadas «cuando Pedro quiera y pueda».

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