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De Hollywood a Avilés, del cine al pan

La Miga De Mariana en Avilés

La Miga De Mariana es una micropanadería de Avilés especializada en panes artesanos hechos con materia prima ecológica y mucha creatividad

Carmen Ordiz Pérez
CARMEN ORDIZ PÉREZ

La vida, cuanto menos inusual, de Mariana de Moura Hirsch inspira titulares. De trabajar en la industria del cine, como ejecutiva comercial de posproducción, a realizar panes artesanales en su panadería. Más de ocho mil kilómetros separan su relación con las grandes productoras cinematográficas y su actual día a día como alma mater de su micropanadería, La Miga de Mariana.

El concepto micropanadería, que cobra más sentido que nunca tras la polémica con las falsas nomenclaturas de los panes industriales, engloba, a su entender, un ecosistema en el que la masa madre y los panes hechos con mimo tienen todo el protagonismo. «Lo primordial es vender un producto honesto. Para mí no deja de ser un obrador de tamaño reducido, con un horno de dimensiones muy modestas y gestionado por una persona que se dedica a todo. Desde a la elaboración artesanal, a la realización de los pedidos, las entregas o la contabilidad. Yo me encargo absolutamente de todo».

Pero ¿cómo llega una experta del mundo de la mercadotecnia a abrir una panadería? La explicación es sencilla, pero el camino muy largo. Mariana de Moura dejó su Brasil natal para emprender una nueva vida en Asturias junto a su marido. La llegada y la consiguiente búsqueda de trabajo en un sector tan complejo como el del cine no le fue fácil, por lo que, como apasionada del mundo de la masa madre, decidió acudir a un curso de Vanessa Kimbell, más conocida en el mundo 2.0 como The Sourdough School, para incrementar sus conocimientos y como pasatiempo en ese periodo de adaptación. Esta formación la lleva a hacer los primeros panes, que vendía a amigos. «Poco a poco, el boca a boca hizo que cada vez tuviera más pedidos. En apenas tres meses ya horneaba unos 30 panes semanales en un horno casero», recuerda De Moura Hirsch.

La clave de su trabajo está en la organización. En aquella época dedicaba varios días a amasar y el resto, a entregas y labor comercial. «Mis conocimientos de marketing siguen ahí, los he empleado para crear La Miga de Mariana. La base de un negocio está en optimizar el tiempo al máximo. La tienda nació tras la segunda visita a Inglaterra, «un curso para profesionales que me empujó a abrir la tienda y tener un obrador propio, con un horno más grande que el de mi casa», bromea Mariana.

En la carta fija de su pequeño rincón de Avilés se encuentran cuatro tipos de pan: campesino, elaborado con trigo y centeno integral; pan campesino con distintos tipos de semilla, como chía o pipas; pan de trigo 100% integral y de escanda, también sin refinar. «Conocí la escanda y me conquistó la historia de la recuperación de este cereal. Para mí, es una forma de agradecer a Asturias haberme acogido. Además, es un pan que a la gente le encanta y siempre vienen a por él», explica.

Pero en La Miga de Mariana sigue quedando espacio para la creatividad. A pesar de que el cliente de tienda es más tradicional, Mariana de Moura no renuncia a experimentar y elaborar panes especiales, que vende de forma ocasional en su micropanadería. «Como base, siempre trabajo con harina, granos y semillas ecológicas. Después, hago pruebas y más pruebas. Es así como nacieron, por ejemplo, el pan de cacao o el de maíz con pipa. Siento la necesidad de crear y, además, cada día hay más público dispuesto a probar cosas nuevas».

Pasión, ganas y una gran fuerza autodidacta dan como resultado un ejemplo de negocio con el que Mariana de Moura ha dado significado al tan utilizado término de resiliencia. Parece que, afortunadamente, la vuelta al pan ‘de verdad’ es inminente.

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