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Lucía Montero

«Basta con dedicar tres horas a la semana a cocinar»

Lucía Montero propietaria de Granel Gijón
Propietaria de Granel Gijón

«El truco está en la planificación. Si sabes el menú de varios días con antelación, puedes preparar en un ratín lo más laborioso»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Vender a granel no es una idea revolucionaria. Hace no muchos años los barrios estaban llenos de tiendas a las que el público iba con sifones para rellenarlos de gaseosa. Así es también la idea de negocio que trabaja Lucía Montero en Gijón (calle Marqués de Casa Valdés, 41) desde hace año y medio. En Granel –tienda presente también en Oviedo– se trabaja la producción ecológica, el consumo responsable y la alimentación consciente. Hay desde cápsulas de café hasta legumbres, pasando por dulces y encurtidos.

Leer las etiquetas. «Empecé con la alimentación ecológica a partir de que me quedara embarazada, porque entonces pensé qué le iba a dar de comer a mi hija. Comencé a leer etiquetas para ver los ingredientes y de dónde procedían las cosas y vi que una papilla infantil de cereales trae un montón de almidones modificados, azúcares añadidos, espesantes, saborizantes y cantidades muy grandes de sal y azúcar. Igual es porque yo estoy metida en esto, pero creo que cada vez buscamos más la calidad del producto que estamos comiendo».

Sociedad 2.0. «Somos los hijos de aquella primera generación de mujeres trabajadoras los que ahora estamos dando un paso más en cuanto a alimentación se refiere. Venimos de una época en la que salieron a la venta un montón de productos a cuenta de la incorporación de la mujer al mundo laboral; hablo de productos rápidos y fáciles: yo me crié con bocadillos de Nocilla, por ejemplo. Pero es que antes no nos preocupábamos por lo que contenían, se buscaba el apaño rápido y ya. Ahora nos estamos dando cuenta de que hay alterativas. Tenemos que volver a comer real. En España tenemos suerte de que nuestras madres y abuelas aún cocinen».

El tiempo no es excusa. «La clave está en planificar. Con dedicar tres horas a la semana a cocinar es suficiente. El movimiento ‘batch cooking’ defiende que si piensas el menú de la semana con antelación, puedes preparar en un ratín lo más laborioso: cocer legumbres o asar verduras, por ejemplo, y dejar para el momento de comer las cosas rápidas o las que se tengan que hacer justo antes de consumir. Es algo así como adelantar el trabajo para tener ya la comida de toda la semana. Este fin de semana (viernes, 17.30 horas, y sábado, 10 horas) ofreceremos en la tienda un curso al respecto. No es que todo lo que hemos hecho hasta ahora esté mal, es que hay muchas más alternativas».

Consumir caro. «Nos han vendido la historia de comprar en grandes cantidades porque es más barato, cuando al final así acabas tirando comida. Los productos que acaban en la basura son los que salen más caros de todos. En Granel proponemos volver a lo que hacían nuestros abuelos: comprar lo que ves, sabiendo de dónde viene y que su productor está recibiendo un sueldo digno. Lo que vendemos aquí intentamos que sean productos de la Península; de Asturias, si lo hay, claro. Las excepciones son las cosas que en España no tenemos, la cúrcuma, por ejemplo».

Disfrutar de hacer la compra. «Trabajamos el concepto de hacer la compra con calma para volver a disfrutar de la experiencia sin tener que tomarla como una obligación. Por eso la música que suena es calmada y los productos cuentan su historia en la etiqueta, para que quien pueda, lo lea. Todo se vende al peso y no hay un mínimo. La idea es que te lleves justo lo que necesitas para cada ocasión: puedes probar todo y, sobre todo, así evitamos el desperdicio alimentario. Tampoco tenemos bolsas de plástico, solo envases compostables y reutilizables. Cada vez más gente viene con sus propios tarritos para llevarse solo la cantidad que necesita».

Más que una moda. «La producción ecológica no es solo moda. Hay evidencias de que consumir como lo estamos haciendo no es sostenible para el planeta ni bueno para nosotros. Tenemos que preocuparnos por lo que comemos: si un paquete de macarrones cuesta solo 50 céntimos, ¿qué estoy pagando exactamente? Algo falla para que eso te cueste tan poco. No hace falta un producto de lujo, solo de calidad. No es casualidad que de un tiempo a esta parte hayan empezado a salir un montón de intolerancias alimenticias, problemas de sobrepeso y malestares que antes no había y estoy convencida de que son provocados por el tipo de alimentación y la calidad de lo que consumimos».

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