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Del remate de 'Quini' a Mario Bros

Del remate de 'Quini' a Mario Bros
Tatiana Ferreiro con el remate de 'Quini' impreso en chocolate. / AURELIO FLÓREZ

Las confiterías combinan originalidad y tradición para elaborar los bollos de Pascua

LAURA CASTRO GIJÓN.

Cada dulce tiene su público y en Pascua las confiterías se emplean a fondo para llegar a todos. Y cada vez más padrinos y madrinas demandan el bollo más original acorde a los gustos de sus ahijados.

En la confitería San Antonio lo saben bien y sorprender a los gijoneses se ha convertido en un legado. «Mi padre abrió la confitería en 1975 y en Pascua siempre hacía una figura espectacular para el escaparate y otras más pequeñas para vender», recuerda Ainhoa de Pedro, actual propietaria. Para este año han elegido como personaje principal a un Mario Bros hecho con 45 kilos de chocolate y más de cincuenta horas de trabajo. Las figuras más grandes de este tradicional personaje de videojuegos se vendieron ya antes del Domingo de Ramos, pero todavía les quedan algunas pequeñas y otras relacionadas con Star Wars y la Patrulla Canina. En total, crearon unas trescientas piezas que van desde los quince hasta los setenta euros.

En Danas, decidieron aprovechar las fiestas para rendir el homenaje más dulce a Enrique Castro 'Quini' imprimiendo en cacao su espectacular remate en un partido frente al Rayo Vallecano. «Es la imagen más significativa. Nosotros siempre tenemos pasteles que hacen referencia a Gijón y 'Quini' es un símbolo de esta ciudad. No solo es importante para el Sporting, sino que el cariño que generó en la ciudad fue increíble», indica Tatiana Ferreiro, encargada de Danas.

Los recuerdos también forman parte de estas fechas y las confiterías ayudan a regalarlos, pero también los reciben. Alejandro Álvarez, propietario de Marqués, todavía se emociona contando cómo hace tres pascuas una clienta agradeció que elaboraran figuras de chocolate libres de alérgenos. «Nos envío un vídeo de su hijo de dos años con el huevo que le mandamos. Se nos saltaron las lágrimas y todo», relata. Hace siete años que decidieron especializarse en dulces sin gluten, sin frutos secos, sin huevo y sin lactosa ante el aumento de quienes así lo querían. Álvarez reconoce que no fue fácil dejar a un lado la elaboración tradicional, aunque asegura que ha merecido la pena solo por la larga lista de agradecimientos que han recibido. «Saber que hay niños que pueden disfrutar los dulces de Pascua como el resto gracias a nosotros es impagable», asegura.

A pesar de que la originalidad se impone, las confiterías siguen apostando por los clásicos. Es el caso de Moka, donde su tradicional 'pegarata' de hasta cinco pisos de roscones hojaldrados rellenos de almendras sigue siendo protagonista en Semana Santa junto a las típicas tartas de bizcocho y yema.

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