Buena comida a pie de playa

La mala imagen gastronómica de los chiringuitos playeros está cambiando gracias al esfuerzode nuevos propietarios y reformas integrales con una clara apuesta por la calidad

Luis Enrique González Iglesias
LUIS ENRIQUE GONZÁLEZ IGLESIASGijon

Una nueva generación de chiringuitos quiere desterrar las acepciones negativas del término, relacionadas con la baja calidad y los precios altos. Ubicados en algunos de los lugares más privilegiados de la costa asturiana, su carta ofrece algo más que helados y bocadillos, porque la buena gastronomía no tiene por qué estar reñida con la arena y las toallas. Estos pequeños establecimientos pretenden ser un reclamo por sí mismos, y no un servicio de playa más. Así lo entienden Pablo y Veracruz, que llevan dos años luchando por sacar adelante un chiringuito que llevaba doce años sin actividad: «No había ni caseta, levantamos esto gracias a la ayuda de mis tíos, mi padre y toda mi familia de aquí, que estuvieron trabajando para levantar el chiringuito de la nada». La playa de Porcía no es la más famosa ni la más grande del occidente, pero «es un sitio espectacular, ya teníamos idea de montar algo en la playa así que decidimos hacerlo aquí», explica Pablo. «De pequeño venía mucho a esta playa, mis abuelos por parte de padre son de aquí. Yo trabajé en un restaurante, lo dejé, nos fuimos a Tailandia de vacaciones y a la vuelta lo invertimos todo en abrir esto. Todo lo pusimos nosotros con la ayuda de la familia, nadie más». Y de momento les da buenos resultados: están abiertos toda la temporada de verano que les permite la licencia, del 15 de mayo al 30 de septiembre. En la carta priman los productos del mar, las tapas y ensaladas, nada de carne. «Sobre todo viene mucha gente al final de la tarde, porque tenemos unas puestas de sol increíbles», remata Pablo.

Viajamos hasta el centro de la región, donde David y Marcos llevan un año más de singladura al frente del Aramar Bar que sus colegas del Menos Mal. Ellos también tenían clara la idea de montar un chiringuito, pero no acababan de encontrar el sitio idóneo. «Un día por la mañana, leyendo el BOPA, vi que salía el sitio a licitación y vine a verlo. El chiringuito estaba bastante necesitado de rehabilitación pero el entorno era perfecto. Le mandé a Marcos unas fotos de lo mejor del chiringuito (él estaba trabajando en Mallorca) y lo engañé», cuenta David. Invirtieron mucho en rehabilitarlo y cada año siguen haciéndolo para arreglar los desperfectos que deja el invierno en esta pequeña playa de Aramar, al este de Luanco. Los inicios no fueron fáciles para ellos tampoco. Antes de que llegaran «había actividad pero estaba más ligada al servicio de playa. Nosotros quisimos dar algo distinto de lo que se estaba haciendo por aquí. El primer año nadie creía que se podía hacer lo que nosotros queríamos, y además nadie se privaba de hacérnoslo saber. Desmotivaba un poco que nos trataran de chalados, pero bueno, la gente al final acompañó y no tenemos queja». Para ellos era importante tener una buena cocina y que la gente disfrutara comiendo en un lugar bonito, más allá de estereotipos playeros. Su carta es corta y variada, priman los productos de cercanía y la calidad, como una ensalada de tomates de Antromero, o desafiando un poco los típicos platos de chiringuito, sirven un taco de cordero, pitu de caleya o una tarta de queso casera que hace las delicias de sus clientes, aseguran. También ofrecen ‘smoothies’ y cócteles para completar la experiencia veraniega.

El caso de El Indio, en la playa de Estaño, es un poco diferente, César y Agostino ya tenían experiencia en hostelería, pero llevaban un tiempo retirados. La idea de montar un chiringuito surgió un poco de broma, dice César: «Queríamos montar algo para nosotros, un sitio donde nos apetecería ir, y resulta que funcionó». Desde entonces han pasado tres años, dando de comer y beber, pero también haciendo conciertos: «La música es parte fundamental de este negocio, tenemos conciertos los viernes y los sábados, siempre enfocados al blues, jazz, soul, funky… Al igual que la música que ponemos de fondo». Apuestan por la cocina asturiana con toques internacionales, «como un cachopo con cecina y queso italiano, en honor a mi socio, que es siciliano. O una brocheta con distintas carnes y con una salsa japonesa. Lo que más sale es la brocheta de pixin y las setas rellenas, que van con tomate seco, jamón y salsa de queso la Peral».

En Llanes son muchos los chiringuitos que acompañan el impresionante paisaje del litoral oriental. El de Borizu, como el de Barru, Ballota, Andrín o Cuevas, ofrece comida sencilla y resultona. Los clásicos nunca mueren si se hacen con esmero. Costillas, pulpo, mejillones, hamburguesas o gambas no pueden faltar al lado del mar. Los conciertos nocturnos son frecuentes para difrutar de la brisa marinera, después de un día entero al sol.

PABLO FERNÁNDEZ Y VERACRUZ SANZ - MENOS MAL (PLAYA DE PORCÍA, EL FRANCO)

Atún Thai

Ingredientes:

-Lomo de Atún

-Salsa de soja

-Salsa de pescado tailandesa

-Limas

-Azúcar

-Cilantro

-Mahonesa

-Jengibre

Elaboración:

Para la salsa exprimimos un par de limas, una cucharada y media de azúcar, dos cucharadas de salsa de soja, cuatro de salsa de pescado y cilantro picado, removemos bien para que se integren los sabores y reservamos. El atún se corta formando un lingote de 5x5 centímetros aproximadamente (puede ser de atún o de bonito, en temporada) y se marca en la plancha muy fuerte dejándolo crudo por dentro. Para la mahonesa de jengibre, se mezcla la mahonesa con un poco de polvo de jengibre y se acompaña con jengibre rallado al momento. Se salsea el lomo ya cortado en el plato y se acompaña con la mahonesa.

DAVID PÉREZ Y MARCOS MARTÍNEZ - ARAMAR BAR (PLAYA DE ARAMAR, LUANCO)

Pitu de caleya con cebada

Ingredientes:

- 1 Pitu de caleya

- 4 Cebollas

- 4 Pimientos verdes

- 6 Ajos

- Una copa de Coñac

- Botella de vino Fino

- Cebada

Elaboración:

Se dora el pitu en trozos. Pochamos en ese mismo aceite el ajo, la cebolla y el pimiento verde. Cuando esté bien hecho el sofrito añadimos de nuevo el pitu y regamos con coñac, el vino fino y abundante agua. Esperaremos entre dos horas y media y tres horas al menos hasta que el pitu esté tierno. Guardamos un poco del caldo para cocer la cebada y desmenuzamos la carne del pitu para formar un bloque compacto en una bandeja que dejaremos enfriar. Trituramos la salsa y reservamos. Con el bloque ya frío, cortamos la ración, napamos con la salsa y lo calentamos al horno. Para la cebada, la dejamos a remojo el día anterior y la cocemos durante una hora y media a fuego suave en tres partes de caldo de cocer el pitu por una de cebada.

CÉSAR ZAPICO Y AGOSTINO CUSIMANO - EL INDIO TABERNA CLUB (PLAYA DE ESTAÑO, GIJÓN)

Brocheta de pixín

Ingredientes:

- Pixín negro

- Langostinos

- Aceite

- Pimentón

- Ajo

- Lechuga

- Tomates cherry

- Pimientos del padrón

- Patata

- Mojito

Elaboración:

Se forma la brocheta alternando los tacos de pixín (de unos 50g ), los langostinos, los tomates y los pimientos. Se pone en la plancha y se le va dando vuelta para que quede bien sellado y jugoso por el centro. Para la patata paja se fríen los bastones cortados bien finos en abundante aceite y se dejan escurrir en papel absorbente, se les añade un poco de sal nada más sacarlas de la sartén. Preparamos el aceite de pimentón sofriendo un poco de ajo y añadiendo el pimentón fuera del fuego. Con él bañaremos la brocheta una vez emplatada. También la mojaremos con un poco de mojito. Acabamos con unas escamas de sal y una pequeña ensalada de lechuga.

MIGUEL Y MATÍAS OVES - CHIRINGUITO DE BORIZU (CELORIO, LLANES)

Costillas y criollo a la parrilla

Ingredientes:

- Costillar de cerdo

- Chorizo criollo

- Pimiento

- Perejil

- Ajo

- Aceite

Elaboración:

Preparamos la carne dándole un corte en el medio del costillar por la parte del hueso para que penetre mejor el calor. Se puede adobar previamente con un poco de ajo y aceite. Cuando la parrilla esté bien caliente y las brasas blancas e incandescentes, se pone el costillar, primero por la parte del hueso. Transcurridos 15 ó 20 minutos se le da la vuelta, dependiendo del grosor de las costillas. Se añaden entonces los criollos y se les va dando vuelta poco a poco para que se hagan uniformemente. Pasados diez minutos se va controlando el punto de la carne también para que no se pase. Acompañamos con unos pimientos cortados en rodajas y un poco de perejil. Una ensalada o unas patatas fritas nunca sobran con una parrillada.

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