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Cierra Casa Tista tras 56 años de gastronomía marinera en Ribadesella

Pepe Tista ante el conocido restaurante de Ribadesella./Nel Acebal
Pepe Tista ante el conocido restaurante de Ribadesella. / Nel Acebal

Pepe Tista anuncia su jubilación porque «ni la edad ni la salud nos perdona»

JUAN GARCÍA

La casa de la angula y del marisco de Ribadesella ha cerrado sus puertas. El bar Casa Tista de Toriellu, uno de los santuarios de la gastronomía marinera en Asturias no abrirá más al público. El 29 de octubre pasado despedía la temporada con la tradicional cena de la Peña Carramartín, integrada por el propietario Pepe Tista y once apóstoles e incondicionales chigreros. Entre ellos Miguel Pérez, Ramón Suárez ‘El Ferreru’, Ramón el de Atanasio, Javier y Tisti Zorzona, Manuel Martínez ‘El Perceberu’, Alberto el de Camangu, Juanjo Pérez Vega, Javier el de Marisol, Marcos Carbajal y José Ramón el del Roxu. Ese día, todos pensaron que aquella sería una cena más entre tantas, pero nunca la última.

Sin embargo, su anfitrión ha aprovechado la primera subasta de angula para anunciar que se jubila. “Tras valorar muchos pros y contras, los socios de la empresa decidimos cerrar, porque ni la edad ni la salud nos perdona. Así que tras nuestro pesar y mucho deliberar, quienes hoy tenemos el restaurante no lo pensamos abrir mas”, aseguró Pepe Tista refiriéndose a la que durante todos estos años ha sido su aliada y compañera de faenas en la cocina de Toriellu, su mujer Gloria Bada.

En la Peña Carramartín esperan que su hija Gloria María, coja el relevo. De hecho, ella fue quien los vino ayudando a lo largo de los últimos años. “Pero de momento no va a seguir con ello, porque este es un negocio demasiado grande para que solo cuente con una persona de la casa. Sobre lo que ocurra mas adelante ya no digo nada”, añadió Tista.

El negocio lo iniciaron sus padres, Bautista Gonzalo y Concepción Hevia, en 1961, cuando decidieron coger en traspaso la tienda-bar de Toriellu, un establecimiento que también contaba, por aquel entonces, con salón de baile. Con el tiempo, aquel pequeño bar se fue transformando en un refugio gastronómico especializado en percebes, mariscos a la plancha, guisos de xargu y arroz con leche.

Cuando en 1992 se jubiló su madre, Pepe y Gloria asumieron las riendas del restaurante, ampliando salones y comedores. “Yo creo que lo crecimos demasiado y ahora se nos ha quedado muy grande. Con la edad que tenemos y los años que llevamos en ello, estamos quemados y no podemos seguir”, lamentó Pepe Tista. Por quien más lo siente es por “nuestros empleados”, pero también por “los clientes de chigre de toda la vida y por los grandes, buenos y fieles clientes que siempre tuvimos, una clientela demasiado buena”, añadió.

Pepe y Gloria han decidido jubilarse y poner punto final a 56 años de un negocio familiar, un bar a pie de carretera, que alegró la vida a miles de comensales procedentes de todos los rincones de España y del extranjero. Lo que ocurra en el futuro dependerá de lo que decida su hija. Algunos vecinos confían en que al final lo abrirá y que Casa Tista volverá a brillar con luz propia, la que nunca perdió en mas de medio siglo de trabajo continuado.

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