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«La granola hecha en Asturias está conquistando Madrid»

Pelayo Pérez enseña un poco de granola original. /Mario Rojas
Pelayo Pérez enseña un poco de granola original. / Mario Rojas

«En España tenemos que ponernos las pilas para que vender en la Unión Europea sea como hacerlo en Sevilla o Sabadell»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Del obrador de La Newyorkina empezaron saliendo 60 paquetes de granola a la semana. Ahora, unos meses después, superan los 400. No ha sido una tarea fácil porque, para empezar, se trata de un producto que no todos los públicos conocen. La granola es una mezcla de cereales muy demandada en cocinas extranjeras para servir con fruta, ensaladas o yogur. En Nueva York –de ahí el nombre de la marca–, la probó Pelayo Pérez, quien al volver a Asturias empezó a prepararla en casa para amigos y familiares y, con el tiempo, se animó a comercializarla. La prepara en Oviedo, desde donde sirve a tiendas y hoteles y ultima nuevos sabores y formatos.

Una señora mexicana. «Hicimos un viaje a Nueva York en el que descubrimos una cafetería debajo del hotel donde podíamos desayunar mucho más barato. La señora mexicana que lo regentaba hacía una granola casera que ni envasaba ni nada. Me gustó mucho. Además, yo que estaba muy pendiente de la alimentación saludable, descubrí que era un producto muy saciante, con hidratos de carbono de cadena larga. Empecé a hacerlo en casa y dárselo a amigos y familiares hace unos cinco años. Veía que en grandes superficies había alguna marca británica, pero poco, así que le vi potencial y me aventuré a profesionalizar los procesos».

Granola original. «Ahora encuentras cosas que dicen ser granola porque es una palabra de moda, pero no tienen nada que ver. La granola, básicamente, son copos de avena tostados. Nosotros utilizamos nueces, almendras de Valencia, aceite de oliva virgen extra, miel de Asturias, arándanos y pipas. Hay quien hace granola y echa azúcar refinado, melazas o aceite de palma... Allá cada uno. Nosotros seleccionamos mucho todo porque, básicamente, se lo doy de comer a mis hijos y no quiero que tomen porquerías. La tomo en ensalada, con fruta o yogur».

No, gracias. «Lo más difícil de empezar con el proyecto ha sido venderlo. En las empresas grandes pasa una cosa que en las tiendas de barrio no: cuando un productor pequeño va a vender su producto sin catálogo ni aval es complicado hacerte oír, más cuando se trata de un producto que ni les suena. ¿Cómo les convences? Los decisores de compra tienen 60 años y unos gustos clásicos. Yo sabía, en función del perfil de la persona que tenía delante, qué posibilidades tenía. Recuerdo lo que me pasó con un cliente que parecía no estar muy receptivo. Se llevó la granola a casa y se quedó con mi tarjeta, aunque, de verdad que no confiaba en volver a saber de él. Al día siguiente me llamó, aun sin recordar cómo se llamaba lo que quería comprar, porque su hija le dijo que eso era lo que desayunaba todos los días en Londres».

El empujón de los premios. «Un antes y un después en el negocio lo marcó ganar un concurso. Nos eligieron 'Sabor del año' en la categoría de cereales el pasado mes de febrero. Pero es que además, según la opinión de consumidores anónimos, sacamos la mejor nota del total de categorías a concurso, así que nos dio bastante credibilidad. Ahí empezamos a aumentar las ventas y a posicionarnos un poco más. Con el envase quedamos terceros en otra prueba».

Un ojo en el futuro. «En un mes empezaremos a comercializar un nuevo sabor, pink, que tendrá chocolate blanco, fresas deshidratadas y nueces de macadamia, y hemos trabajado una tercera variedad con chocolate negro, pero vamos a esperar a octubre para sacarla al mercado para evitar los meses de calor. Estamos trabajando en versiones 100% ecológicas porque nos las estaba demandando el mercado; esperamos tener listas dos recetas nuevas a principios de septiembre. En este sentido hay mucho que discutir porque no sé hasta qué punto es mejor una granola canadiense con sello ecológico que llega a Asturias tras cruzar todo un océano o un producto hecho y vendido en la región aun sin sello».

A la conquista europea. «No sé si lo conseguiremos, pero uno de nuestros objetivos es alcanzar los mercados europeos. Tenemos que ponernos las pilas en España, y ya no digo Asturias, para que vender en la Unión Europea sea como hacerlo en Sevilla o Sabadell. En este sentido, hablar de países extracomunitarios ya es otro tema porque tienen desde impuestos a legislaciones sanitaria diferentes. Ahora mismo, vendemos más en Madrid que en ningún otro sitio. La granola asturiana está conquistando la capital (Ríe)».

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