Premio a tres generaciones de chefs

De izquierda a derecha Marcelino Gutiérrez, Goyo Ezama, Ángel González, Quique Dacosta, Abel Terente, Javier Alvarez Farpón, Julio Valle, Manuel Lazcano, María Cardín, Sergio Blasco, Belén Rodríguez y Benjamín Lana: / Daniel Mora

La fiesta de la gastronomía asturiana reconoce la innovación, la experiencia y la proyección de futuro, señas de identidad de la cocina española

Luis Enrique González Iglesias
LUIS ENRIQUE GONZÁLEZ IGLESIASGijon

El Palacio de la Riega, de Gijón, volvió a congregar el lunes a lo más granado de la gastronomía asturiana en torno a las Calderetas de Don Calixto, los premios que por décimo séptimo año otorga Yantar, el suplemento gastronómico de EL COMERCIO, reconociendo la labor de grandes maestros y de jóvenes promesas con un sólido presente. Quique Dacosta, Abel Terente y Javier Álvarez Farpón fueron los protagonistas este año, cada uno perteneciente a una generación diferente de cocineros, pero con el mismo amor y respeto por los fogones.

El director del diario, Marcelino Gutiérrez, abría la gala recordando el origen de los premios, que buscaban «reconocer a quienes, desde nuestra región, reivindicaban, difundían y mejoraban nuestra cocina», y resaltando que en la actualidad son otras entidades e instituciones quienes reconocen la relevancia de estos galardones. El camino de la gastronomía asturiana, dijo, «no está exento de dificultades, pero juntos ponemos todo el empeño en alcanzar nuevas cotas». De los premiados destacó la maestría de Quique Dacosta para «situar los horizontes gastronómicos más allá de donde a muchos nos alcanzaba la vista», mientras que con Abel tuvo unas palabras más cercanas: «Si me dirijo a ti así no es sólo por el afecto que te tengo, sino para reflejar el sentimiento del mundo de la gastronomía asturiana».

Dijo que en su cocina había mucha pasión y respeto, tanto por el producto como por el cliente. Y por último, refiriéndose al más joven, destacó el talento y la valentía de alguien que entiende que «el entorno no limita, que en todo caso las limitaciones están en uno mismo». Esas limitaciones son, sin duda, las que pretende romper el primero en recibir la Caldereta el pasado lunes, Javier Álvarez Farpón, que desde un pequeño pueblo de Lena, Mamorana, lo ha apostado todo a una carta, la de su propio restaurante, Casa Farpón. En una vieja cuadra restaurada en la casa de sus abuelos, ofrece su visión de la cocina tradicional de la zona e incorpora toques más modernos, fruto de su juventud (tiene sólo 28 años) y de su paso por las cocinas de Casa Marcial, Auga o Regueiro. Sus buenas maneras como aprendiz y el arrojo con su propia empresa le han valido la Caldereta al Cocinero Joven. Tras recibir el galardón, de manos del gerente de CM Asturias, Julio Valle, mostraba su gratitud a Yantar por servirle de estímulo, así como a las casas por donde pasó, a su equipo, «que me aguanta día tras día», a su madre, a toda la gente cercana y amigos, que le apoyan, «en lo bueno y en lo no tan bueno», y a «toda esa gente que aportó algo para que hoy esté aquí, para que hoy tenga mi restaurante y que pueda hacer realidad un sueño que siempre tuve desde que empecé a estudiar cocina». Se le notaban los nervios al joven chef, que es de esos que se sienten más seguros entre sartenes y cazuelas que ante los micrófonos.

Abel Terente, Caldereta al Maestro Asturiano, también reconocía su falta de experiencia sobre los escenarios, toda la que le sobra en el mundo de la restauración, primero al frente del restaurante La Gruta, en Oviedo, y desde 1999 en Siero con El Asador de Abel. Su premisa es tan sencilla como difícil en la ejecución: producto de máxima calidad y mínima intervención. «Si hay un arte noble es el de la parrilla», decía Benjamín Lana, director editorial de Medios Regionales y Revistas de Vocento, y encargado de glosar a los premiados: «Tan sólo el hombre, el fuego y el producto». Abel eligió apoyarse en un texto escrito para no perderse y agradeció el premio sin falsa humildad: «No voy a decir que no me lo merecía, como a veces ocurre cuando alguien recoge un premio, no voy a ser yo quien ponga en tela de juicio vuestra decisión, sino todo lo contrario. Tranquilos, que me lo merezco», les dijo a los miembros del jurado presentes, algo que arrancó las risas del público.

Tampoco se olvidó de compartir esta Caldereta con sus clientes y amigos, con su familia y con su equipo, ya que «si bien yo puedo ser el entrenador, son ellos los que juegan y ganan los partidos». Le hizo entrega del premio el director adjunto de EL COMERCIO y coordinador de Yantar, Ángel González.

El principal momento de la tarde llegaba con el reconocimiento a uno de los grandes de la gastronomía española y referente a nivel mundial, Quique Dacosta, Caldereta al Maestro Nacional que recogió el premio de manos del director general de EL COMERCIO y LA VOZ DE AVILÉS, Goyo Ezama. El chef extremeño, afincado en Denia desde la adolescencia, señalaba «la importancia que tienen los medios de comunicación para dar a conocer nuestras propuestas», y la repercusión de la cocina en otros sectores como el turístico, el cultural o el agroalimentario, como había señalado previamente Benjamín Lana. Destacaba también las virtudes de la cocina española y asturiana, haciendo hincapié en la necesidad de estar unidos para que cada uno logre sus metas personales. «Esta tierra tiene una despensa como muy pocas en el mundo, tiene una riqueza tradicional y cultural, un legado y una memoria como muy pocas, y tiene además el valor y los valores de la gente que cocina en esta tradición, que la defiende y la aúpa».

Tras las felicitaciones y las fotos junto a los patrocinadores, Coca-Cola, El Gaitero, Pernod Ricard-Azpilicueta e IGP Ternera Asturiana, llegaba la hora del cóctel en un entorno idílico, gracias al buen tiempo y a las privilegiadas vistas sobre Gijón desde el Palacio de la Riega. Allí todos los asistentes pudieron disfrutar, como es habitual del catering de Nacho Manzano. Entre los invitados se encontraban muchos premiados de otros años, como Pedro Morán, José Antonio Campoviejo, María Busta, Isaac Loya, Pedro Martino, Guillermo Mori o Luis Alberto Martínez entre otros. Toda una constelación de maestros de los fogones que no fallan a la cita con las Calderetas de Don Calixto. Homenaje a un pionero del periodismo gastronómico que estaría encantado de escuchar las cifras que dio Benjamín Lana sobre la percepción de los visitantes de Asturias sobre su gastronomía. Ésta se ha convertido ya en la segunda razón más citada por los turistas para visitar el Principado, obteniendo además un notable tanto en la impresión que se tiene de ella como de las personas que están cara al público. Un motivo más de alegría que no ha de despistarnos, porque aún nos queda mucho camino por recorrer en busca de la excelencia.

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