Sandía de temporada

Aliada indispensable del verano, ofrece más posibilidades que la típica rodaja

ISABEL LÓPEZ

La sandía es un producto habitual en la cesta de la compra y en los menús del día de los restaurantes en los meses de más calor. Comparte trono con el melón, la otra fruta más refrescante del verano. Ambos alimentos se toman habitualmente como postre aunque el melón aparece también en las cartas en el apartado de primeros platos acompañando al jamón serrano. La sandía no se queda atrás y reivindica otro lugar preferente en nuestra mesa, más allá de la colorista rodaja en el plato con la que finalizar una comida.

Trucos para elegir bien

Los fruteros siempre saben cuándo una sandía está en su punto pero si nos toca elegirla a nosotros es bueno saber en qué debemos fijarnos para no llevarnos una decepción al abrir la pieza en casa. Hay que desechar las que tengan manchas blancas o verdosas en la corteza porque eso indica que se recogió antes de tiempo sin que le diera el sol suficiente para su maduración y resultará insípida. En cambio, sí debe presentar un tono amarillento en la base, señal de que ha estado en contacto con el suelo. Para terminar de asegurarnos de que estará jugosa hay que dar unos golpes suaves con los dedos y sentir que suena «a hueco». Esa será una buena sandía.

¿Quiere sorprender a sus invitados o a su familia? Pues prepare unas rodajas de sandía, sí, pero a la brasa y combínelas con un queso de sabor fuerte como el roquefort. Basta untar la sandía con un pincel impregnado en aceite de oliva y, si no tiene barbacoa, pásela por la plancha. Le sorprenderá el sabor. Lo mismo sucederá si presenta la sandía con un queso mozzarella y unas hojas de menta en una ensalada facilísima de preparar y de lo más nutritiva.

Con o sin pepitas

Hay catalogadas alrededor de 300 sandías diferentes, según el color de la corteza, el tamaño, la forma e incluso su sabor, aunque las que se consumen habitualmente no alcanzan el medio centenar. La pequeña y dulce Sugar Baby es una de las más cultivadas y vendidas en España. En los últimos años se están imponiendo las sandías sin pepitas, que se obtienen mediante una técnica llamada hibridación, consistente en cruzar dos plantas cuyo juego de cromosomas es incompatible. ¿Es mejor la sandía con o sin pepitas? Hay opiniones para todos los gustos, así que lo mejor es probar las dos y luego decidir.

La sandía puede ser también ingrediente principal de un gazpacho singular. Aquí las variantes son tantas como queramos, pero combina muy bien con aguacate y remolacha y con unos espárragos verdes o unas gambas fritas para decorar. Si lo que le gusta es probar nuevos sabores, atrévase a presentarlo en brocheta con tacos de atún o a degustarlo con foie a la plancha.

Beneficios

La sandía tiene un 92% de agua y propiedades antioxidantes gracias al licopeno, el pigmento que da el color a esta fruta y a otros alimentos ‘rojos’ como el tomate o los albaricoques. Aporta más licopeno que el tomate. La sandía proporciona vitaminas A, B y C, y minerales indispensables como el manganeso y el potasio.

Y llegada la hora del postre, olvídese de la rodaja y pruebe a hacer unas torrijas de pan con leche, las de toda la vida, sobre una sopa de sandía. Y para los más pequeños, un rico polo que mezcle sandía y melón. Haga un puré de sandía en la batidora y repártalo en moldes para polos, sin llenarlos del todo ya que los completará con melón triturado. Después de unas horas en el congelador, los polos bicolor harán las delicias incluso de quienes aborrecen la fruta.

Temas

Yantar

Fotos

Vídeos