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Los hermanos Méndez ponen en traspaso La Zamorana por su jubilación

Los hermanos Méndez ponen en traspaso La Zamorana por su jubilación
Los hermanos José y Manuel Méndez Fernández llevan al frente del restaurante desde 1973. El segundo se jubila este mes. / PALOMA UCHA

Aseguran que solo dejarán el negocio en manos de «alguien de confianza» y si no aparece el hostelero adecuado cerrarán

Marcos Moro
MARCOS MOROGijón

Uno de los buques insignia de la hostelería gijonesa podría estar escribiendo sus últimas páginas en la historia de la ciudad. Los hermanos José y Manuel Méndez Fernández han puesto en traspaso el restaurante La Zamorana, la marisquería de referencia en Gijón desde 1970. El motivo no es otro que la jubilación de los propietarios que han convertido el local de Hermanos Felgueroso 38-40 en un santuario de la restauración y pasarela de bandejas cargadas con esplendores marineros. Por edad le llegó primero el turno del retiro a José y este mismo mes es Manuel, el más joven, el que tiene previsto dejarlo para ganarse el merecido descanso.

La decisión última no la tienen tomada. Su primera opción es traspasar el emblemático negocio, para que La Zamorana se perpetúe al margen de ellos, pero remarcan que no quieren dejarlo en manos de cualquiera. Quieren ser para esto tan selectivos como lo han sido estos años para quedarse con las mejores piezas de pescado y marisco de las costeras locales a pie de barca o rula. Manuel explica que pesan mucho el nombre y una reputación ganada en 46 años con «trabajo muy duro» como para tirarlos por la borda por una mala elección.

«Solo traspasaremos si es alguien de entera confianza», afirma Manuel, quien también admite que si no aparece el hostelero adecuado al final del camino llegaría el cierre. Diversas agencias están echando una mano a los hermanos Méndez para intentar dar con la tecla adecuada en un posible traspaso.

La herencia de padres a hijos en este caso no es posible porque la segunda generación está ocupada profesionalmente en actividades ajenas a la hostelería.

Bodega de graneles

El nombre con tanta solera del restaurante viene del apelativo de Petra, 'La Zamorana', mujer nacida en Valdescorriel que, junto a su marido Ramiro, fundó el negocio previo, una bodega de graneles. Los actuales propietarios proceden de Villayón y se hicieron cargo del negocio en 1973. Con su llegada mantuvieron e incluso mejoraron la calidad en las materias primas e imprimieron un nuevo estilo, acometiendo sucesivas reformas y ampliaciones que crearon distintos y acogedores ambientes. También de la mano de los hermanos Méndez llegó la profesionalización del servicio (hay camareros que superan los veinte años de antigüedad, formaron una espléndida bodega y mejoraron la cocina sin abandonar la línea tradicional).

Cuando la crisis se hizo fuerte, cayó el consumo en picado y muchos restaurantes tiraron la toalla, La Zamorana supo reinventarse con la diversificación: tienda a pie de barra, envíos de a domicilio de pescados y mariscos -bien al punto de Armando el cocinero, bien crudos para que el receptor los personalice- y una atención de guante blanco. Todo ello podría tocar pronto a su fin.

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