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Objetivo: autoabastecimiento

Objetivo: autoabastecimiento

PitaSana, granja famosa por su producción de huevos ecológicos en Boal, inicia una pequeña elaboración de setas shitake cultivadas en tronco de carbayo

CARMEN ORDIZ

Hubo un tiempo en el que proyectos agrícolas hoy clasificados como novedosos estaban al orden del día, y no existía la posibilidad de pensar en otro tipo de producción. La vuelta al pasado es una de las luchas constantes con las que se encuentran muchos trabajadores del campo que, tras haber visto los pros y contras de los avances tecnológicos, deciden dar un paso hacia atrás e inspirarse en la forma de trabajar la tierra de sus antepasados. Es el caso de PitaSana, una actividad con la que Noelia García, tras estudiar ciencias forestales, buscó aplicar sobre el terreno lo que durante años había visto en su casa hacer a sus abuelos.

De familia le viene el amor por la naturaleza, una herencia que sumada a su formación es la herramienta con la que, junto a su marido, Pablo Vélez, busca dejar a su pequeño Xurde un mundo mejor. «La idea se gestó en el año 2012, cuando comenzamos a interesarnos por los gallineros ecológicos. Cuando estaba estudiando hice el proyecto de viabilidad y en el 2013 comenzamos las obras. Yo experimenté en mi casa lo que es tener un granja. Cogiendo un poco de aquí y de allí fui haciendo la composición de lo que es ahora PitaSana».

Para esta joven pareja la producción ecológica es una forma de vida, más que un método de elaboración. «Supone llevar una vida acorde a lo que significa convivir con la naturaleza, estar cerca de nuestras raíces, de la tierra. Respetar los ciclos naturales y biológicos de las plantas y de los animales». PitaSana cumple cinco años con una ampliación y alcanza ya las 1.100 gallinas para la producción de huevos ecológicos, a las que se suman además árboles frutales, cabras, caballos, huerta, charca y, actualmente, una modesta producción de setas shitake cultivadas en troncos de carbayo. «El objetivo es autoabastecer nuestras necesidades y conseguir una granja 100% sostenible también a nivel energético».

Otra de las claves de esta actividad agrícola está en la transparencia y compartir conocimientos y modo de vida. Para ello, tienen las puertas abiertas de su casa, donde realizan visitas guiadas a familias y colegios que quieran conocer la realidad de esta granja ecológica. «La educación y la concienciación son muy importantes para nosotros. Cuando empezamos nos dimos cuenta de que era un tema bastante desconocido para la gente, sabían pinceladas pero no conocían al cien por cien el funcionamiento de una granja. Por eso decidimos comenzar con las aulas de la naturaleza y los talleres», explica Noelia García.

Si se les pregunta por el mañana, la palabra clave para ellos es diversificación. Su objetivo es conseguir ser una granja modelo con muchos árboles frutales, animales y un ciclo cerrado, pudiendo abastecerse al 100%. Si se habla de la aceptación del proyecto, tienen claros los motivos: «El éxito de PitaSana se debe a la pasión y el amor con el que hacemos todo, que es un poco contagioso. La gente viene, ve la granja y nos escucha hablar de nuestro trabajo y lo valoran mucho. La población empieza a estar concienciada y además busca lo natural y los sabores de antaño».

Los huevos, uno de los productos ecológicos del que más aprecian la diferencia los consumidores, tienen un sabor, color y una textura que son fácilmente reconocibles. Conocer dónde se producen y la vida de los animales es posible gracias a granjas como esta.

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Boal, Yantar

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