El Comercio
Gastronomía
José Manuel y Celia.
José Manuel y Celia. / A. S.Lozano

A feira do pulpo

  • Ver cortar lacones y pulpos recién cocidos con tanta habilidad meiga da una confianza que después se cumple

Restaurantes gallegos en Gijón hay muchos; de excelencia, menos, y muy destacados, bastan los dedos de una mano. Pues por el índice y el pulgar podría colocarse el que hoy nos ocupa, con nombre de tierra adentro, donde los pulpos fierven en calderos de cobre hasta la perfección misma, que la conversión pulpeira de los costeros es bastante reciente.

Aquí lleva el timón, o más propiamente por lo antedicho, el arado de labranza, una familia lucense de A Pontenova, en el borde de Asturias, de la Terra Cha y del Eo, que tiene en José Manuel, jefe de cocina, su portavoz, y en sus hermanos Carlos y Ángel, y en su mujer Liliana, al resto de participantes a la hora de desvivirse cociendo lacones (¡nunca precocidos!), pelando cachelos, friendo pimientos, adobando orella, vigilando el horno donde se hacen los pasteles de cabracho y vigilando el punto del arroz negro con calamares de potera o del arroz con pulpo.

Siempre volveremos al inteligente y delicioso cefalópodo, santo y seña de la casa, sea a feira, sea amariscado, sea en sushi con grelos y queso Ulloa, el pincho del actual concurso. Y también a doña Celia, principal referente, madre y educadora felizmente jubilada que primero tuvo una tienda de comestibles en El Llano –José Manuel confiesa haber sentido la llamada de la hostelería a los once años cuando repartía hogazas de pan gallego por el barrio que patronea Santiago– y después acompañó a su prole de restaurante en restaurante hasta éste de La Arena con su bajo de tapeo y su altillo comedor renovados y ampliados este verano, que el diseño mejora permanencias: viejos cuadros del puerto marinero que tuvimos, tentáculos serigrafiados, murales de carballeiras en otoño...

Y unos precios que permiten autoregalarse y regalar el festín sin demasiado sacrificio.

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