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Casa Trabanco

Casa Trabanco

  • Decir Trabanco es decir sidra en superlativo, además de un lugar muy prestosu para comer y recién nombrado Mejor Chigre de Asturias

Hace treinta y tres años abrió sus puertas. En principio debía servir de complemento al llagar, que iniciaba por entonces su camino de crecimiento e innovación, ese que ha terminado tendiendo puentes entre Lavandera y medio mundo con China incluida. Pero en vez de complemento, y visto que para los Trabanco trabajar duro es siempre trabajar bien, pronto conquistó su protagonismo por propios méritos, ofreciendo platos colmados de tradición que miran para lo propio –la huerta, los frutales, la ganadería– y que mantiene con orgullo recetas familiares de cuando siegas y magüestos:las sardinas trechadas de la bisabuela Orencia sirven de ejemplo peripintado.

Años ha Samuel, hijo de Alicia y Samuel, nieto de Emilio Trabanco, el fundador allá por 1925 de la marca que hoy bate chorros en las bocas de miles de vasos, recordaba el día de la apertura: «Era un domingo precioso de primavera y desde por la mañana ya fue una expectación, cuando la gente que salía de misa y quería tomar una botellina se encontró con una comunión que nos inauguraba el comedor y lo llenaba todo. Poco a poco pasó el vecindario entero con ganes de ver la terraza y el comedor funcionando, y felicitándonos. ¡La misma víspera tábamos aún pintando!». YToñi, la cofundadora, añadía: «No dormimos de nervios preguntándonos cómo saldría todo, pero acertamos: la gente marchó feliz».

Feliz. Esa palabra suele resumir el estado de animo que nos deja la visita. Sólo hay que atravesar el poblado de La Camocha, bordear la falda del Picu San Martín y recalar en la antojana aterrazada que al poco prolongan el monumental roble de Tueya y la parroquial de San Martín. Allí, la casa en desmonte ocupa su planta baja con un salón para espichas y otras celebraciones, y sitúa a ras de camino una sala con barra de cabecera, mesas grandes de madera noble formando pasillos, y ventanales abiertos a los valles y cordales de Fano y Baldornón.

Se expenden vida, bebida y buenos alimentos, tres términos afines y complementarios. Por eso, apartado de los principales tránsitos gijoneses y sin llamativas comodidades, abundan los llenos y las esperas en medio de un ambiente cálido, acogedor y ruidoso de puro cantarín.

El servicio destaca por rápido y eficiente. Antes particiban de manera directa las dos hijas de Samuel, pero desde que Eva se hizo enóloga –aprovechando la enología para la pomología– concentra Yolanda la nada pequeña responsabilidad de que todo vaya como un reloj suizo. O como un mayado asturiano. Y lo consigue. Yal hacerlo prolonga el desmentido que Samuel, el llagareru más arriesgado y pujante en logros, consideraciones y premios al norte y al sur de Pajares, grabara profundo cosecha a cosecha:no siempre lo que los abuelos levantan y los hijos mantienen se viene abajo con nietos y bisnietos.

Casa Trabanco, que acaba de recibir el premio al Mejor Chigre de Asturias, opta por una cocina casera, sencilla, sabrosa, aldeana y atenta a lo que cada sucu y estaya ofrezca temporada tras temporada y mes tras mes, con bacalaos y cortes de vacuno ejerciendo de mocinos de la película. Y con frixuelos de marisco, tortos variados, croquetas de cabrales, fabes con calamares, pote, pulpo de Luarca con patatines, potarrinos en su tinta o callos caseros e invernales.

El precitado bacalo se ofrece con garbanzos, con fabes, en tortilla, rellenando espárragos, a lomo grueso y pisto local o según mandan la vizcaína y el club Ranero. Y el vacuno toma forma de chuletones, chuletas, escalopines y cachopos.

Pueden acordarse horas de visita y cata a las instalaciones fabriles –los llagares de Trabanco y especialmente el del túnel del viejo ferrocarril entre el Musel y La Camocha merecen título de bien etnográfico–, y redondear el viaje alcanzando las cimas (¡qué conduzca el abstemio!) de los picos del Sol y de San Martín, balcones soberbios sobre Gijón del alma y Siero de mis amores que ponen la guinda a la tarta (y hablando del tema, qué ricas la de queso con arándanos y galleta, o el milhojas de arroz con leche).

Para beber hay vinos, por supuesto, aunque venir a Trabanco y no tomar sus sidras resulta tan inapropiado como pedir un rioja en Aranda de Duero o un ribera en Haro.

¿Qué visitar?

Iglesia de Lavandera: A pocos pasos encontraremos la plaza que forman el cementerio, el restaurado edificio de las escuelas, la iglesia y el enorme carbayu de Tueya con título de monumento natural. Las escuelas tuvieron de profesor a Pin de Pría, el poeta riosellano autor de la bellísima ‘Fonte del Cay’, mientras que la iglesia, bajo advocación de San Julián, ya aparece mencionada como donación de Alfonso IIIy doña Jimena (siglo X) no obstante su fábrica sea del XIX. Se dice que el roble hubo de talarse al llegar sus ramas hasta el campanario.

LA RECETA RECOMENDADA: frixuelos amariscados

Casa Trabanco

Ingredientes:

Salsa:

- 1/2 cebolla picada

- 8 yemas grandes de espárragos

- 8 gambas

- 2 huevos cocidos

- 1 chorrín de oliva

Bechamel:

- 120 gr de harinal 80 gramos de mantequilla

- 0’4 litros de leche

- 1 pizca de sal

Frixuelos:

- 2 huevos

- 1/4 de leche

- 100 grs de harina

- 1 pizca de sal

- 1 pizca de perejil

Relleno:

1. Picamos la cebolla muy fina.

2. La ponemos en una pota con el aceite a pochar.

3. Ya pochada agregamos las gambas peladas, los espárragos y el huevo cocido, todo picado fino.

4. Dejamos cocer durante cuatro minutos removiendo.

Bechamel:

1. Derretimos la mantequilla y agregamos la harina.

2. Removemos despacio.

3. Agregamos poco a poco la leche y dejamos que cueza.

4. Tras esto añadimos el relleno y mantenemos la cocción otros dos minutos vertiéndolo en una fuente.

Frixuelos:

1. Reunimos todos los ingredientes en un bol y los batimos muy bien.

2. Una vez batido, lo echamos en una sartén embadurnada con aceite caliente y confeccionamos los frixuelos.

3. Seguidamente los rellenamos y envolvemos.

Salseado y presentación:

1. Cocemos ½ cebolla y la cascara de las gambas.

2. Despues de cocido lo trituramos, colamos y salseamos.

3. Emplatamos y decoramos con crujiente de puerro y perejil frito.