Gastronomía
Sidrería Alberto

Sidrería Alberto

  • Rinde culto al Cantábrico y a la sidra como Asturias manda y para más inri ofrece llámpares mariñanes en pleno Oviedo

Llámpares mariñanes que en Oviedo no son fáciles de encontrar, percebes llenos y jugosos, quisquillas y centollos tazoniegos, almejas y navajas carnosas de ría galaica, pulpos encebollados de limpio corte, oricios cantábricos, zamburiñas con los jugos enriqueciendo el oliva, pescados de roca y anzuelo –dentón, lubina, tiñosu, golondru, panchín, palometa, furagaña, rey, chopa y lo que cada jornada propicie– con sus ajadas, perejiles y patatas, o sus salsas de horno sobre panaderas…

Y no faltan arroces de tierra –el goloso de rabo de buey– o cortes de vacuno asturiano como el tierno lomo alto al orbayu de ayu;pero el chigre –chigrín de profundidades por dimensión– acumula aires marineros en barra y comedor, casi un camarote de pulidas maderas, y convierte al mar, a nuestro mar, el que une Finisterre y Castro Urdiales, en su principal proveedor y despensa.

Al sitio la fama le viene de lejos, que aún muchos recuerdan cuando se llamaba La Cerval y adquirió crédito; luego vivió horas menos lucidas bajo otros nombres hasta que hace seis años lo cogió el joven chigrero que hoy nos ocupa y le dio su nombre. Y su sello de lonja.

«Soy de aquí, de Oviedo, y llevo la profesión en la sangre pues mis padres regentaban el Mesón Campoamor en la calle del mismo nombre. Con ellos aprendí a trabajar para luego ejercer de jefe de sala en Faro Vidio, Pigüeña, Marcelino, Villaviciosa y otros hasta que la crisis tocó techo y para conseguir trabajo debía aceptar sueldos bajísimos, lo que me animó a buscar local y ponerme por mi cuenta. Y dado que a la hora de comer prefiero todo lo pesquín, y a la de beber la sidra –ofrezco unas cuantas marcas y sólo escanciamos naturalmente– mi chigre salió tal como pretendía», nos dice. «De bien a muy bien», le respondemos nosotros.