El Comercio
Gastronomía
Pimienta y clavo

Pimienta y clavo

  • En todo lo ofrecido hay una verdura, un companguo un filete con sello de quienes nos lo preparan y sirven

María Isabel, Olga y Elsa son hermanas. E Inocencio el marido de Elsa. Todos vienen de pueblinos de Pola de Allande –Bustantigo y Arbeyales– castigados por la lejanía y la despoblación.

¿Quién marcha ahora a Puerto Rico, destino favorito de los allandeses, con la isla quebrada?.

A ellos su Puerto Rico les cayó más cerca, en este Grado de los mercados y las ferias donde primero llegaron dos de las hermanas, luego la tercera, y finalmente su novio que encontró trabajo en la gasolinera para que cortejar le quedara fácil y a mano.

Por cierto que la capital moscona –recordémoslo y aprovechémoslo– celebra este fin de semana su I Flor por todo lo alto, homenajeando a la faba y los productos gastronómicos propios, y llenando de actividades y música los días y las noches.

Durante años llevaron el restaurante Narcea, pero la vetustez de las instalaciones y la alta renta al llegar la guadaña de la crisis hizo que adquirieran este bajo moderno, luminoso, acristalado, esquinado, despejado y con terracina donde la villa da paso al campo, entre la estación de autobuses (beba y no conduzca), el mercado de ganado, el Polideportivo y el estadio del Mosconia, que esta temporada nos da un par de disgustos por cada alegría aunque últimamente las cosas han mejorado y dejó de ser colista.

Todos juntos, y con José Manuel Blanco también en la cocina, cuecen verduras de huerta propia o amiga, guisan embutidos de la matanza casera y crían los ganados que luego se transformarán en platos quehan adquirido merecida fama.

Por ejemplo, las supremas de solomillo y el rollo de carne, que al verlas sobre la mesa informan de la elaboración pensada y original que les guía, sin que tales cuidados y sutilezas disminuyan unas raciones de tal calibre que, tras el arroz con leche o el helado de turrón, deberemos escoger entre caminar o dormir la siesta (sano lo primero, delicioso lo segundo).

Y,por ejemplo, el delicioso y sorprendente cachopo de bacalao relleno de marisco.

No apuntan menos alto los espumosos codillos, la ensaladilla rusa sin trampa ni cartón, la fabada de fabes seleccionadas a un paisanín del concejo, con gochu criado amorosamente; la menestra más que asturiana moscona, la xatina asada tierna y jugosa, la cazuela de ricas setas con gambas y pulpo, la fresca ensalada de quesos, el entrecot a la piedra, las patatas bravas con lacón, el cogote de merluza a la espalda…

De no ir a tiro fijo, los menús solucionan sobradamente fames y exigencias a precio cerrado, no obstante el del domingo reviente de variedad y éxito y suela exigir la lógica paciencia de la espera.

A fin de cuentas toda espera es bienvenida al templarnos y hacernos así merecedores del bien esperado, que decía San Agustín, un gigante del pensamiento que basaba la limpieza de cuerpo y espíritu en la buena alimentación.

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