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Luz de gas

Luz de gas

  • Mas que un bar, una cafetería o un pub, donde además las mascotas son bienvenidas

Es un local de moda. Y vista la aceptación entre el vecindario y los de fuera, probablemente el tiempo lo convierta en clásico. Por ejemplo preparan un ‘spritz’ delicioso, con Aperol para los dulceros o con Campari para quienes preferimos las amarguras. Y quien dice el cóctel por excelencia de Venecia, puede ampliar la geografía a un ‘Manhattan’, a un ‘parisino’ (¡que allí nació!) ‘bloody Mary’ o a un peruano ‘pisco sour’.

Si no es el momento de un tónico alcohólico, podemos remojar la sobriedad en cafés (carajillo, ‘mocaccino’, irlandés quemado, ‘latte caramelo’, ‘kirós’, bombón) y tés florales (papaya, pétalos de girasol, maracuyá, algas, albahaca, frutas del bosque, corteza de naranja). Sin embargo, un ‘chocochurro’ de merienda (ya cenados y casi acostados el resto de comunitarios) nos devuelve la mejor tradición española.

Pero su terraza bajo los soportales de las manzanas que cambiaron por completo la cara a la avenida del Llano y aledaños, y su interior claro de esquina completamente acristalada, con lámparas, mesas, banquetas, barra y diseño entre geométrico y barroco, sicodélico y utilitario para que formas y comodidades emparejen, ofrecen numerosas alternativas. Por ejemplo los desayunos con churros recién hechos, o con tostadas cubiertas por tomate natural y aceite, o unos huevos revueltos acompañados de jamón serrano, o las tortitas de siempre vestidas de nata y sirope, o los bizcochos y tartas caseros. Y junto al vino o la cerveza del mediodía (que los españoles realizamos cuando media Europa ya almorzó y allá ellos, que piensan quitárnoslo) unas tapas de cortesía grandes y deliciosas. Luego, si la gusa azuza, podemos elegir ensaladas creativas, croquetas, tiras de pollo con mostaza y miel, escalopines al cabrales, pollo a la plancha en salteado de verduras y patatas cocidas (bordan las patatas), huevos fritos con chorizo, cecinas aliñadas o hamburguesas que –por similar precio– no exigen colas y bandejas de autoservicio, que el personal mantiene el tipo incluso en aforos rebosados: la de Luz de Gas lleva lechuga, tomate a la plancha, calabacín, mostaza a la naranja y parmesano.

Ana Isabel y Carlota son de Cimavilla y de los Remedios. La primera, de padre y madre cigarreros, lo que aumenta el orgullo patriótico, y la segunda su hija. Lo suyo con la hostelería surgió como vocación sin antecedentes, y adquirió el Café Capuccino de Corrida hasta que el Casino adquirió el edificio.

«Un día me dijo mi hija que acababa de encontrar un local precioso recién dejado por un banco. Al verlo yo lo supe perfecto para el Luz de Gas, que me apasiona el cine clásico», dice Isabel.

Que no se me olvide: estamos ante militantes de perros se permiten, que el cívico ‘dog friendly’ gana puestos en nuestra ciudad. Independientemente, en el Luz de Gas el ‘friendly’ marca usos y tratos.

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