El Comercio
Gastronomía
El Charrán

El Charrán

  • Gloria puso un sitio de materias claras, sabores limpios y cocciones suaves, con aspecto de cálido cafetón para charlas y cortejos

Queda en uno de los corazones de Villaviciosa, al que se llega desde paseos peatonales, monumentales, ajardinados y llenos de vida, especialmente ahora que las familias trasladadas por razones laborales retornan de vacaciones, y que aumanta la llegada de peregrinos, bañistas y surfistas, veraneantes exigentes en paisaje y gastronomía y amantes del prerrománico y románico. Se nota el alborozo en cada rincón de esta viciosa por rica, por foral, por real, incluso por imperial, llena de rincones antaño tema de óleos y ahora fondo de ‘selfies’.

El edificio de El Charran, esquinero y color teja, ejemplo del racionalismo de los años treinta, integra los cimientos dentro de la muralla, con restos de los paños originales justo al lado.

Hay terraza confortable hasta el mismo límite de los bolaños que impiden el paso a los vehículos y casi también, por el lado contrario, hasta el inicio de la plaza que presiden un farol de tres brazos y una vetusta casa de saliente buhardilla. Sentarse apetece de inmediato. Y si es la hora –tan indeterminada– del almuerzo, entre el mediodía y las cinco de la tarde según el origen de cada comensal, el interior añade atractivos con su curva barra siguiendo la redondez del chaflán, sus vigas y sus estanterías, todo de madera, y el aire cordial y tertuliano de viejo cafetón lleno de encuentros e historias.

¡Y apenas cuenta tres años! Gloria, emprendedora piloñesa educada en Alemania por la emigración familiar, y dedicada doce años a las labores municipales del ayuntamiento de su concejo, puso después asesoría en la Villa mientras los deseos por hacerse hostelera crecían hasta expresarse cabalmente con este Charrán: «Es un nombre que me inspira el típico paisano de boina, pitu y paraguas, que sabe de todo y no deja de contar historias», aclara Gloria.

A un lado de la barra, un expositor alinea, cortadas y adobadas, materias primas para selección y elección de cada cual con destino a la parrila, principal foco de calor y de cocción que se oferta: gambones, pulpo, brochetas, entrecots, cachopos, hamburguesas, pescados, vegetales, además de ensaladillas, pasteles de mar y tierra, quesos y dulces.

Usted lo ve, usted lo elige, y Ángel, parrillero acertado en puntos y temperaturas, se lo prepara.

Aparte hay guisos de cazuela y pota con la fabada de reina y señora, y con la sidra de refrescante y necesaria compañera, que Gloria da hospitalidad a la asturiana, lo que significa hospitalidad por partida doble.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate