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TINEO

Palacio de Merás

El director Arnaldo Eyaralar, en el centro, con la cocinera Carmina Parrondo y el responsable de sala, Alberto Cano. /DAMIÁN ARIENZA..
El director Arnaldo Eyaralar, en el centro, con la cocinera Carmina Parrondo y el responsable de sala, Alberto Cano. / DAMIÁN ARIENZA..

Además de deslumbrarnos y permitir redescubrir el esplendor renacentista, se come y duerme de lujo a un precio muy asequible

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Tineo tiene mucho que ver. Y que saborear. Centro cárnico del Occidente, produce jamones, choscos, butiellos, andollas, chorizos, morcillas, lomos, cecinas, tuestes de café, frutales y casi todo. Hasta oro, que pepitas laminadas del río Navelgas forman parte de platos ostentos.

Palacio de Merás

Dirección:
Calle Pío Cuervo. Tineo.
Teléfono:
985 90 01 11.
Director:
Arnaldo Eyaralar Armas.
Cocina:
Carmina Parrondo.
Sala:
Alberto Cano.
Apertura:
2011.
Descanso:
nunca.
Menús:
15 euros laborables y 20 finde;del peregrino:12 euros. Bodega:excepcional y con catas.

Precisamente ostentoso de interior y severo de exterior, el palacio de Merás reaparece lucido y venerable en el flanco pindio de la plazuela del Ayuntamiento. Su descripción sucinta –únicamente la visita revela los mil y un destalles que atesora– la adjuntamos en la página siguiente;sus calidades de mesa y habitación lo sitúan entre los grandes de la hostelería monumental asturiana (y no sólo);en cambio, su precio sorprende por asequible pues constituye una iniciativa particular y restaurar extrema vigilancias, cortapisas y sospechas administrativas.

Una restauración que partió de la degradación y el abandono: dividido en viviendas, oficinas, almacenes y talleres, modificado sin criterios, con pudriciones, derrumbes y labras bajo cal y pintura, recuperó esplendores tal vez nunca tenidos antes, que las hidalguías asturianas destacaban poco y sacaban menos.

Lo rescató de la agonía el industrial tinetense Benjamín Alba, empresario en grúas y vinos de Cangas, hijo de Valentín Alba 'el Ferreiru', que reparaba carros y coleccionaba hermosas antigüedades –relojes, pinturas, máquinas de coser, fonógrafos, instrumentos musicales y un largo etcétera– expuestas y accesibles en su propia sala-museo.

El caso es que ahora ofrece un gran espá, habitaciones lujosas con parladoiros de piedra hacia los valles circundantes, cafetería, una bodega que reúne vinos del mundo y de la familia, salas con conciertos donde alternan Schumann y las vaqueiradas y, ofreciendo un servicio lógico en el Reino que inventara el primer viaje turístico y espiritual del Occidente, un albergue para los peregrinos sabios que eligen el camino inicial e iniciático marcado y cabalgado por el mismísimo Alfonso III el Magno, principal difusor y benefactor de Compostela.

¿Qué visitar?

Palacio de Merás:
Construido en 1525 por el caballero García Fernández de la Plaza, que participó en la muerte del pirata Barbarroja, destaca un cuerpo central entre torres gemelas. Sobre el frontón campea el escudo, cuyo cuartel diestro representa la cabeza y alfanje del turco degollado. Los pilares de portada, balcones y bolas se acanalan para destacar. El interior se distribuye alrededor de un hermoso patio de dos pisos, con arcos sobre columnas toscanas y dinteles de madera sobre columnitas jónicas, que una moderna cúpula de cristal cubre e ilumina cenitalmente. Añádase el museo de valiosas antiguedades del Ferreiru y la visita, más que aconsejable, resulta imprescindible.

Y dos comedores:el del magnífico patio, con sus arcos y su doble columnata, y el de la capilla, dos recintos contiguos y amplios que disponen las mesas según grupos, parejas e individualidades.

La cocina responde a las tradiciones y producciones locales sin que las creaciones modernas y personales estén ausentes; Carmina se encarga de que el guiso de cuchara, la pieza de horno o el milhojas colorista satisfaga y añada sabor al recuerdo de quienes hacen etapa tras partir de Dinamarca, Irlanda, Francia o los Estados Unidos: hay embutidos locales, imprescindible pote tinetense, verdinas marisqueras, pitu caleyeru por la Tuña del general Riego, xatu de las praderas vecinas, ciervo que se perfuma de romero y otras hierbas curativas de la sierra del Malato, arroz caldoso con bugre de la costa valdesana, mero en salsa verde, salsas de setas y especias regadas por el salmonero río Esva, requesones mejorados generación tras generación desde antes del dolmen de Merillés...

Arnaldo, carbayón diplomado en turismo por la Universidad de Oviedo, dirige el ajustado mecanismo del conjunto o refuerza servicios y guías. También logra que los ojos comúnmente asombrados de los recién llegados alcancen mayores aberturas, contándoles cómo la restauración envió cada sillar a la principal cantería artística gallega, cómo el primer señor fue García Fernández de la Plaza, quien matara en Túnez al temido pirata Barbarroja (véanse su cabeza y alfanje centrando uno de los cuarteles del escudo y la historia gráficamente contada en el mural firmado por Jambrina) o la traída de las columnas desde Sevilla por mar hasta San Esteban de Pravia, para luego llegar en carros de bueyes.

En definitiva, un restaurante y uno de los mundos que están en éste. Y una joya patrimonial reintegrada sana y salva al común, lo que adeuda agradecimiento.

Milhojas de chosco al Merás.

Ingredientes:

-1 chosco de Tinéu pequeño.

-1 cebolla.

-1 pimiento verde.

-1 pimiento rojo.

-1 ó 2 patatas de la huerta local.

-1 nuez de mantequilla.

-Queso en crema Tierra de Tinéu.

-Aceite de oliva extravirgen.

-Aceite de regaliz.

-Sal.

Elaboración:

1. El chosco cocerá lento no menos de hora y media.

2. Al depositarlo en agua fría gradualmente llevada a hervor, habremos envuelto la pieza con una redecilla similar a la de los redondos de ternera: las carnes que lo forman, entre las mejores del cerdo, se expanden con el agua hirviente, y sin dicha red podría romper el ciego o envoltorio de la pieza.

3. Dejamos que el chosco enfríe por completo (hablamos de uno o dos días en la fresquera ).

4. A la hora de confeccionar la receta, sofreímos en oliva la cebolla, el pimiento verde y el pimiento rojo hasta dejarlos muy tiernos.

5. Aparte elaboramos un puré de patata bien cremoso pelándolas, cociéndolas veinte minutos y triturándolas con una nuez de mantequilla.

6. Mezclamos el puré de patata con el sofrito.

7. Batimos y homogenizamos la crema de queso.

8. Iniciamos finalmente la construcción del mihojas depositando una rodaja de chosco fina (pero sin que rompa), encima de una capa de crema de queso, después una nueva rodaja de chosco, marcando la mitad otra capa, pero ésta de puré de patata con sofrito y, tras otra rodaja de chosco repetimos capas en igual orden, de forma y manera que ponga techo y cierre una última rodaja de chosco.

9. Adornamos el milhojas y el plato con verduritas en corte muy fino que añadan contrastes de color, y rociamos el conjunto con aceite de regaliz.

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