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AVILÉS

Sidrería Mazanal

Francisco Paneque escancia en la Sidrería Mazanal./MARIETA
Francisco Paneque escancia en la Sidrería Mazanal. / MARIETA

Promotores de una cadena de hamburgueserías, hace un lustro prefirieron volver al pote, el marisco, la carne guisada y la sidra

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Se me olvidó preguntarlo, pero supongo que llamarla Mazanal homenajea y publicita la forma correcta de decirlo en asturiano, igual que mazana, aunque ya casi nadie prescinda de la 'n'. ¡Ah, el castellano interponiendo alveolares! La cosa es que recuerdo cómo hará aproximadamente un lustro el local lo ocupaba una pizzería poco recomendable, por lo que el cambio a sidrería muy recomendable merece brindis de culinos espumantes: que Pedro, Paco o sus ayudantes nos los escancien cumplidamente.

Vestida de madera y blanco, con cuadros sidreros y marineros de Alberto del Pozo, dando una conseguida sensación de veteranía en la zona del porche, la barra, las talameras, y el comedor, abre su fachada precedida de terraza a la calle La Cámara, que es principal, peatonal, monumental y comercial (cuatro rimas que Avilés repite frecuentemente), y pone patio dentro del parque de Cabruñana con una bella fuente dieciochesca incluida;destacan su pilón de gran venera bajo dos caños de rosetón, ventanita, frontón y pináculo de remate, señal inequívoca de que los vecinos, hace trescientos años, poseían importancia y dinero suficiente como para disponer de agua a pie de vivienda.

Presta el doble si ante la fuente, y anta la vegetación de enmarque, nos tomamos una botellina y un centollu. O centolla, que muchos le encontramos más sabor.

Sidrería Mazanal

Dirección:
Calle Cámara, 15. Avilés.
Teléfono:
984 15 02 08.
Propietario:
Pedro Paneque Cuevas.
Cocinero:
Francisco Paneque Cuevas.
Ayudante:
Teresa Álvarez.
Apertura:
2014
Menú laborables:
9 euros.
Menú finde:
15 (s.) y 16 (d.)
Sidra:
Peñón y Trabanco.
Descanso:
ningún día.

Y quien dice una centolla, o una ñocla, o calamares frescos a la romana, o mejillones, o opastel de cabracho, o croquetas, dice potes, pescados a la plancha, bacalao, merluza a la sidra, carnes a la parrilla, cachopos cremosos con patatines escachadas, escalopines al cabrales, churrasco, lechazo, y –dentro de lo que las leyes consuetudinarias gastronómicas exigen de una sidrería– una longaniza de la villa con patatines apimentonáes de chupase los déos.

Los pinchos no faltan –en forma de pincha'l palillu y en forma de cazuelina con cuchara– y tampoco escasean. Aparte, la amabilidad pasa la prueba del algodón.

Al frente de todo andan dos hermanos, Pedro y Francisco, que nacieron y crecieron dentro de la hostelería; sus padres regentaron varios negocios en Llaranes –por ejemplo el chigre de la Casa Sindical– y al regresar de la mili se encargaron de los platos y copas del Centro Asturiano de Avilés, del Centro de Formación de Valliniello, y poco a poco, pasando de la tradición a la mundialización, abrieron su propia cadena de hamburguesas, la Burger Papas: un día habremos de escribir la historia de las hamburgueserías asturianas que lucharon –y aún luchan– contra el poderosísimo imperio de las multinacionales:McDonald's y Burger King nunca duermen.

Y tras avanzar por Piedras Blancas o Salinas, hacer frente y resistir dignamente, quedó volver al origen.

Salimos ganando.

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