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GIJÓN

Sidrería Villa Lucía

Chema González y Montse Menéndez./Jorge Peteiro
Chema González y Montse Menéndez. / Jorge Peteiro

Lo de la salsa va por el chimichurri de Montse, tan gustoso y picantín que debería patentarlo, fabricarlo y distribuirlo

Luis Antonio Alías
LUIS ANTONIO ALÍASGijón

Asturias se caracteriza por sus montañas, su mar bravo, su verde, sus pacíficas vacas, sus quesos, sus hórreos, sus balagares y madreñas (¿qué fue de ellos?)y, además de muchos otros elementos comunes e identificativos, siempre en igual plano de importancia, sus chigres, con un arraigo histórico y social superior al mesón castellano, el bistrot francés, la brauerei alemana y la trattoría italiana.

Una de sus características es que, en porcentaje importante, crean rápidamente parroquia y viven de fidelidades vecinales, puesto que tienen parte de pub inglés para encuentros y pintas (culinos concretamente) y parte de comedor popular para obreros en laborables, y para familias en festivos, cuando toca liberarse de las labores culinarias caseras.

Sidrería Villa Lucía

Dirección:
Leoncio Suárez, 13 - Gijón
Teléfono:
985 09 57 73
Cocina y sala:
Montse Menéndez Nogueiro y José María González Llaneza (Chema)
Apertura:
2011
Cierre:
lunes
Menú laborables:
9,50 euros.
Menú finde:
14 euros sábados y 18 domingo
sidra
Menéndez y Baldornón

Uno de esos días de liberación, y vagando por El Llano que es barrio intensa y apasionadamente chigrero –con frecuencia a gaita, tambor y tonel en acera– encontramos el Villa Lucía:probemos, comentemos y que el domingo dé tregua a las perpetuas exclusiones alimentarias del régimen supuestamente cardiosaludable.

Tenían mesa para dos (no es fácil) y al atendernos reconocimos a sus dueños, familia directa de los hermanos Uría, cuya sidrería, incluso ya sin ellos por dedicarse a otras hostelerías, lleva dos décadas marcando altas cotas de popularidad y calidad.

No es la primera sidrería nacida al amparo de los excelentes saberes y haceres de Luis y Amador. Los de la remota Ibias nacen convencidos de que vivir en medio de una naturaleza aislante y bravísima sólo resulta posible con la cabeza clara, los nervios templados, las acciones medidas y el comportamiento generoso, virtudes que transmiten y que Montse –ibiense y prima– trae de serie.

Cercano anda el séptimo aniversario, que siempre celebran por todo lo alto, pero retrasarán la fiesta: el aniversario les traerá una inmediata ampliación del ya chigre amplio, esquinero y completamente acristalado, que ocupa media manzana e independiza la zona de barra e informalidades del comedor fetén.

Entre los cambios previstos debemos incluir una nueva parrilla de leña y carbón, que sustituirá a la actual de gas, aumentando las virtudes de las parrilladas, que poseen lista de especialidades y menú propio. La parrilla también pone a punto rodaballinos y pulpos, mientras el cachopo básico –empanado, grande, tierno, con jamón de bodega y queso de nata– permite emproteinarse rica y saciadamente.

¿Otras estrellas del menú?El arroz con bugre, encargo seguro los finde (y bastantes laborables),y la chuleta gallega, los chipirones afogáos y la chopa a la sidra. O un opulento centollo entre culinos, manjar de dioses.

El menú del día atrae por variado y virtuoso: crema de verduras, sardinas a la plancha (¡básicas!), menestra del tiempo, marmitaco, bacalao al ajo arriero, salpicón marinero, fabada asturiana, bonito a la plancha y por ahí, que es dirección palatalmente centrada, casera, adecuada y de terruño.

Montse y Chema compraron con el esfuerzo de su trabajo el local, y esperaron a tenerlas todas con ellos para dar el paso de decorarlo, abrirlo y dotarlo de contenidos.

Y llenan. Casi siempre en aforo y siempre la andorga.

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