La trashumancia de las abejas

Olaya Miel fue pionera en llevar las colmenas allídonde exista la mejor disponibilidad de néctar o polen

Carmen Ordiz Pérez
CARMEN ORDIZ PÉREZ

Olaya y Mario Pérez Fernández han nacido en un entorno muy dulce. Tras desarrollarse profesionalmente en ámbitos diferentes, sus orígenes les llevan hoy en día a seguir con el legado de sus antepasados: la miel asturiana. Estos jóvenes son la tercera generación de Artesanos de Cuevas, una saga de apicultores radicada en la localidad del mismo nombre, en Felechosa (Aller) que reconocen la suerte que han tenido al contar con la experiencia de sus padres y su tía como parte fundamental de su equipo, un tesoro de sabiduría fruto de la experiencia que difícilmente se puede aprender.

«Mi abuelo paterno comenzó con apenas unas pocas colmenas y tras su fallecimiento, mi padre, aunque se dedicaba a la ingeniería, tomó el relevo junto a mi madre. Ella tampoco conocía el sector pero empezaron a investigar sobre las abejas. Este mundo les resultó apasionante y poco a poco empezó a crecer, pasando de ser un hobby a una profesión».

Esta búsqueda exhaustiva por aprender les llevó a ser una empresa pionera en el Principado y a nivel nacional. Muchos fueron los emprendedores que siguieron sus pasos, gracias a la labor realizada por este matrimonio, cuyo principio básico era tener siempre las puertas de sus instalaciones abiertas para compartir su pasión por la apicultura, el respeto por la naturaleza y las abejas.

Entre la oferta de Olaya Miel destacan las mieles monoflorales de eucalipto, castaño, bosque, brezo y calluna así como el polen. «Nuestros padres fueron pioneros en promover las mieles monovarietales y la trashumancia dentro de Asturias, así como la elaboración de miel crema, que fue introducida en la región gracias a ellos». En apicultura trashumar consiste en llevar las colmenas allí donde se dé la circunstancia puntual de disponibilidad de néctar o polen para las abejas. Incorpora el concepto de movimiento e implica al apicultor en la visión dinámica de la actividad, con la responsabilidad de tener las colmenas en las mejores condiciones de recolección.

En su filosofía de producción destacan sin duda el respeto por la naturaleza, por las abejas y por el entorno privilegiado en el que viven. «Recibimos visitas de todas partes de mundo y se quedan enamorados de los emplazamientos de nuestras colmenas y de la tierra. Manejar la producción desde el punto de vista ecológico implica tener en cuenta unos principios de sostenibilidad con los que nos identificamos, basados en el respeto del bienestar animal, la preservación de los recursos naturales y el fomento de la biodiversidad».

Olaya y Mario Pérez tienen como objetivo no defraudar y, sobre todo, respetar esta forma de ver la producción hasta el final. Se definen como apasionados de los proyectos pedagógicos y la realización de talleres para la difusión de la importancia del cuidado y respeto de las abejas así como de poner en valor su labor.

«Aunque la voluntad de las instituciones y del Principado de Asturias es buena, a veces resulta insuficiente, ya que si bien es necesaria la burocracia, el mundo de la apicultura es muy complejo y el trabajo de campo dista bastante del que se realiza en los despachos». Olaya Perez agradece la labor que realizan y confía en que poco a poco se vaya teniendo más conocimiento sobre la realidad de la apicultura, que «a pesar de lo maravilloso de la actividad vive unos momentos difíciles y, a veces, se convierte en una olvidada, aún teniendo en cuenta los beneficios que produce en el entorno».

En cuanto a la calidad de nuestra miel, esta joven explica que es muy alta: muy aromática y con grandes propiedades. «La miel asturiana es tan especial como lo es nuestro paraíso. La orografía de nuestras zonas y los bosques autóctonos dan lugar a mieles únicas, muy valoradas y que entre todos debemos poner en su justo valor», afirma optimista Olaya Pérez Fernández.

Fotos

Vídeos