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Urbiés guarda el secreto del pote

Urbiés guarda el secreto del pote

El restaurante Casa Nando, en lo más alto del Valle del Turón, se alza conel primer premio del certamen que busca la perfección en el contundente plato

A. FUENTE

Son las nueve y media de la mañana y ya se encienden los fogones en la cocina de Casa Nando. El restaurante se encuentra en la parte más alta del Valle del Turón, en Urbiés, donde el río serpentea delgado y con furia, antes de tranquilizarse y verter sus aguas al Caudal. María José González Regidor coge una de las grandes potas que hay en la coqueta estancia. En su interior comienza a echar los ingredientes del compango: Rabo de cerdo, costilla, chorizo, tocino y morcilla. Aquí nada se hace con prisas. Dentro de la tranquilidad, el plato comienza a coger olor. Después gana nuevos tonos, porque al rojizo de la carne se suma el verde de la berza. La verdura la pica con cuidado –y grandes cuchillos– Carolina Fernández, tercera generación de una familia de hosteleros que abrió el local en los años 50. «Fueron mi abuelos», cuenta la joven de 32 años. «Comenzaron con un bar, aquí, en el pueblo, y en el 58 ya abrieron el salón de fiestas y este restaurante». Hasta hoy.

El guiso cambia otra vez de tonalidad: al rojo y verde se le suma el blanco de la patata. «Esto lleva mucho tiempo, y es el fruto de años de práctica». Es verdad, la cocinera lleva 24 años con los fogones del restaurante mierense, pero ya antes preparaba el plato en casa. «La berza hay que ‘bocacharla’», comentaba Carolina manejando con presteza el cuchillo. ¿Y eso qué es? «Siempre se dijo en mi casa, echar un primer hervor a la verdura y enfriarla en agua», explica. Con el tubérculo es otra la palabra: «Escachar», que es romperla con el filo para que genere cremosidad en el plato. Ya hay muchos tonos en la cazuela. ¿Y les fabes? «No espere que le cuente todos nuestros secretos», ríe socarrona la cocinera.

Éstas son las formas y los ingredientes del pote perfecto, el que se trabaja con «mimo» en este local de Urbiés. Y es que el plato que cocinan de forma conjunta María José y Carolina ha sido elegido como el mejor dentro del primer certamen ‘Explorando el Pote Perfecto’, organizado por Gustatio y que sirvió el lunes como preámbulo de las XXVI jornadas gastronómicas alrededor del guiso, que comienzan este sábado y que se estrenan como fiesta de interés turístico regional. «Fue algo, de verdad, inesperado», comentaba la cocinera, de 54 años y vecina de Figaredo. Ella y Carolina, cuando fue leído el fallo, se echaron a llorar emocionadas. «Es que había muchos restaurantes de renombre y aquí solo tenemos mucho cariño y dedicación para el plato».

El jurado estaba formado por personalidades del mundo de la cocina, como Pepe Ron, subcampeón del Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de Valladolid 2017; Carlos Maribona, crítico gastronómico de ‘Abc’; Tino González, presidente del Grupo Norteños; Isaac Loya, cocinero del Real Balneario de Salinas, y David Fernández-Prada, periodista gastronómico y director de Gustatio y también del Concurso. El jurado valoró la estética, el colorido y la disposición de los ingredientes en el plato, así como el aroma, el sabor y las sensaciones que se producen en la boca.

Primera calidad

Carolina es la hija del propietario, Nando, que tiene 65 años y que se va a jubilar. Ella, nieta de Nando y Pacina, lleva desde los 16 años trasteando detrás de la barra y entre los fogones. «Es algo que he mamado toda la vida», relata con orgullo. La joven es ingeniera forestal; culminó su grado en el campus universitario de Mieres. «Es una especialidad que me gusta mucho. De hecho, sigo estudiando, actualizándome y acudiendo a diversos cursos. Pero es que esto tira mucho», afirma con la berza en la mano.

Suele ser una norma general: los ingredientes fundamentales en un plato ganador de un concurso suelen ser el cariño y el amor. Sí, ¿pero que hay dentro de la pota? Lo primero, confiesan ambas, es un compango de gran calidad. «La berza es de nuestra huerta y la patata, de casa». Son conscientes de los ingredientes que usan para conformar el plato. ¿Y la legumbre? «La compramos en Puerto de Vega, que es de altísima calidad».

La de Casa Nando es una cocina amable y abierta. Entran los vecinos y felicitan a las cocineras mientras manejan las grandes cazuelas. El pote es la estrella y siempre acude gente al restaurante. «El pasado sábado tuvimos más de cien comensales», dice María José. Los martes cierran por descanso y el pote lo ofrecen en los menús de fin de semana desde los 15 euros o por encargo al 985 43 17 19.

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