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Visionarios de la leche

Visionarios de la leche

Casería La Madera, productora y transformadora de leche de Pola de Siero, fue en 2001 una de las primeras empresas lácteas de España en conseguir la certificación ecológica

Carmen Ordiz Pérez
CARMEN ORDIZ PÉREZ

Asturias, aún discreta y en ocasiones inadvertida, sigue siendo tierra de visionarios. Forma parte de este elenco de atrevidos la familia Blanco Cueva, dos generaciones que trabajaron unidas para posicionar Casería La Madera como un referente en el mundo de la transformación de la leche. Uno de los momentos clave, el que les situó como unos adelantados a su tiempo, fue contar en el año 1999 con la aprobación del Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias. Este hecho desencadena que en el 2001 se convierta oficialmente en uno de los primeros productores de leche eco de la región.

Su producto estrella, el famoso arroz con leche de Casería La Madera, fue uno de los productos que mayores quebraderos de cabeza les causó durante este periodo de conversión. «En aquel momento era muy difícil conseguir un arroz ecológico para elaborar nuestra receta. Hasta el año 2003 no conseguimos uno que cumpliese con lo que nosotros buscábamos», comenta Juan Blanco Cueva. Con sus palabras sintetiza su intensa y esmerada búsqueda por conseguir una materia prima que no solo cumpla con las exigencias de la certificación, sino que además cuente con las características organolépticas que le permitan dar como fruto un arroz con leche de muy alta calidad.

La encefalopatía espongiforme bovina, también conocida como enfermedad de las vacas locas, fue clave para esta clase de productores, que supo predecir el futuro y lanzarse a un mundo que aún no estaba democratizado. «Al principio era muy difícil comercializar el producto ecológico, no encajaba. La crisis de las vacas locas fue la culpable de que la gente empezara a preocuparse por lo que comía. Eso nos abrió muchas puertas y gracias a ello conseguimos meternos en grandes cadenas como Alcampo o El Corte Inglés, cuando antes era impensable».

Juan Blanco reconoce que al igual que una crisis les catapultó al éxito, los problemas económicos que golpean a España desde hace una década les han hecho retroceder y les han obligado a actualizarse. De vender arroz con leche, galletas y tarta de avellana o manzana, han pasado a elaborar arroz con bebida de soja y almendra ecológica. «La clave está en analizar y reconocer lo que busca o necesita el mercado. Estos productos son aptos para veganos, una tendencia que crece cada día más».

Entre sus inquietudes y actuales apuestas están no solo seguir elaborando un producto sano y sabroso, respetando el bienestar animal, sino también el desarrollo de una ganadería de bueyes ecológicos y establecer alianzas con plataformas de comercio electrónico para conseguir una venta ‘online’ dinámica y actual que se adapte a los nuevos hábitos de compra de los consumidores.

Sócrates decía que ‘el secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo’. Larga vida, pues, al negocio pequeño y de cercanía que sabe innovar y se adapta a los tiempos y a su tecnología.

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