El Comercio

La pareja, hace meses.
La pareja, hace meses. / R. C.

Una boda sin espías para la 'jet set' española

Jerez vivió el sábado por la tarde una de esas bodas que reúne a lo mejorcito de la aristocracia de nuestro país. Se casaba Lulu (así, sin tilde) Figueroa-Domecq, nieta de la condesa viuda de Romanones, con su novio desde hace seis años, el jugador de póquer Adrián Saavedra. El enlace reunió a la jet-set española, que redobló fuerzas para que la joven, pintora e 'it girl' (se la rifan las revistas de moda para hacer sus editoriales), estuviese arropada en un momento tan emocionante, sobre todo teniendo en cuenta las grandes ausencias a las que se enfrentaba. La salud impidió asistir a la ceremonia a su su padre, Álvaro de Figueroa y Griffith, de 64 años, que todavía no ha podido recuperarse del ictus que sufrió hace casi un año. Tampoco estuvo su abuela, Aline Griffith, de 93 años. La que fuera espía de la CIA y luego mujer del conde de Romanones no pudo viajar, aunque le prestó a su nieta una joya para que la tuviera presente en el enlace. La novia vistió un diseño de Navascués, inspirado en los modelos de Balenciaga, y un pendiente y una cadena de Suárez.