El Comercio

«Me veo en cualquier película»

Mary Paz Pondal, en La Casa del Mar.
Mary Paz Pondal, en La Casa del Mar. / A. Flórez
  • La actriz Mari Paz Pondal se encuentra descansando en Asturias antes de volver a las tablas con su espectáculo de poetas

Mary Paz Pondal (Oviedo, 1942), conocida por su brillante trayectoria como actriz, se encuentra «descansando» en Gijón antes de volver a las tablas en 2017 con el espectáculo de poetas donde interpreta textos de Lorca, Machado y Miguel Hernández. La alegría y el entusiasmo son dos palabras que hoy en día están en la vida de aquella niña que «recitaba todos los días por los distintos puntos del mapa asturiano».

–¿Por qué ‘Malagueña salerosa’ como canción de inicio en su página web?

–(Ríe) ¡Me encanta! Me apasiona todo lo que esté cerca de García Lorca.

–¿No querría una canción más asturiana como, por ejemplo, ‘La mi mozuca’?

–(Ríe) Las canciones asturianas las llevo en el corazón y también las tengo en muchos sitios.

–Y también ha estado en muchos sitios, ¿no?

–Sí, trabajé por toda España con el espectáculo de los poetas. Por Europa, México, Venezuela...

–¿Cómo fue el inicio de su carrera?

–A los 16 años me fui a Madrid con mi madre. Fue muy bonito, porque nada más llegar ya encontré trabajo.

–¿Así de fácil? Lleva el arte en las venas...

–Cuando era pequeña, me decían por Asturias: «¡Uy, esta niña cuanto vale!». Recitaba por todos lados.

–Y dio el gran salto en la capital.

–Sí. Recuerdo que, cuando estábamos esperando para hablar con el director de la Escuela de Arte Dramático, llegó el director de cine César Fernández Ardavin. Mi madre empezó a presumir y yo de aquella era una niñina muy timidina... Él le dijo a mi madre que fuera al día siguiente a hablar con él y me dio un papel en la película ‘El Lazarillo de Tormes’.

–Es decir, que la llegada a Madrid fue buena.

–Bueno, era otro mundo... Lo recuerdo como una cosa muy complicada al principio. Lo veía todo muy grande. Salía a la calle con unos taconazos de mi madre y tenía que sentarme cada poco porque no podía andar.

–¿Aún se los pone?

–No, tengo unos que son muy parecidos a los de mi madre, que eran rojos de piel de serpiente. Y los de ahora, además, los voy a regalar al Museo del Calzado en Elda.

–Unos tacones que la llevaron a la gloria, pues llegó a participar en 74 películas.

–Sí, hice muchísimas. No sé con cual me quedaría. Me gustó mucho ‘El padre de la criatura’.

–¿En qué obra de teatro o película actual le gustaría aparecer?

–No sé, porque ahora estoy trabajando un poco menos. La prueba de ello es que he venido a Gijón y pienso pasar mucho tiempo por Asturias. Llega un momento en el que los asturianos necesitamos volver a la tierrina.

–Y, si en esta etapa en Asturias, la llaman para una nueva película de ‘Crepúsculo’, ¿aceptaría?

–Una actriz se ve en todo. Yo me veo en todo. En cine, teatro y televisión... Pero depende, porque tampoco voy a hacer un personaje cualquiera. Tiene que gustarme la producción, el director... Me han ofrecido papeles que no he aceptado. Si merece la pena, lo acepto y, si no, pues nada.

–¿Tiene algún sueño por cumplir?

–No tengo sueños. He estado casada treinta años (Suspira). Y mi sueño actual es que mi hijo, David, y mis nietinos, Álex y Joel, estén bien en Madrid.

–Ellos allí y usted ahora en Asturias...

–Sí, pero aquí estoy feliz. Me encantan los asturianos, la gente es fenomenal. Además, puedo disfrutar de la playa todos los días.

–¿Va a la playa todos los días?

–Sí, sí... Siempre estoy en la playa del Arbeyal. Me gusta mucho porque no hay olas y se puede nadar. Además, está al lado de mi casa. La de San Lorenzo es muy bonita también, pero me gusta la tranquilidad.

–Está muy de moda el paddle surf en Gijón, ¿se atrevería?

–No, no... Yo, tranquilidad y relax en la playa.

–Formó parte de la ola erótica del destape...

–Sí, en aquella época todas más o menos nos destapamos un poco. Aunque yo nunca hice un destape completo. Pero vamos, que no me arrepiento de nada, ¿eh? (Ríe).

–¿Y si le ofreciesen ahora hacer una portada en la revista ‘Interviú’?

–Sí, sí... El pecho sí. Además es una de las cosas que no se me ha estropeado (Ríe).

–¿Y desnudo completo?

–No, no. Eso no.

–¿Ve distintos los desnudos de antes de los que se hacen ahora?

–No sé, porque yo no compro la revista.

–¿Cómo se ve frente a un espejo?

–Me veo bien, bastante bien, sí... Aunque, como dice mi amiga, las hay mejores (Ríe).

–¿Cree que al no salir en la televisión ha caído en el olvido?

–Yo creo que caí en el olvido de la televisión hace unos años. Pero, como he seguido trabajando, no he echado de menos nada. Vivo en Boadilla del Monte y ahí todo el mundo me dice: «Adiós, Mary Paz, adiós». Espero que algún día me pasé lo mismo en La Calzada, en Gijón. Aunque soy de Oviedo.

–¿Va algo por la capital asturiana?

–Sí, sí, mucho... He estado el mes de agosto entero allí. Pero ahora estoy enGijón porque me gusta la playa.

–Acaba de comenzar San Mateo, ¿se pasará por las fiestas?

–Posiblemente dé una vueltina. Estuve hace dos años y me gustan mucho. Bueno, en realidad me gusta todo de Oviedo y de Gijón. Estoy feliz en Asturias, los quiero a todos.

–¿Qué le resulta más difícil: hacer reír o hacer llorar?

–Es más difícil hacer reír, porque hacer llorar es puro sentimiento, entonces te sale solo... Pero para todo necesitas ser un buen actor.

–Personalmente de qué es más, de reír o de llo-rar.

–Río bastante (Ríe).

–Aún así, ¿qué es lo que más anhela?

–Ahora mismo nada, porque estoy en la tierra que quiero. Bueno... quizá a mis nietinos, que uno tiene tres años y otro siete. Y, cómo no, a mi hijo.

–¿Qué le enamora hoy en día?

–Me enamora Asturias y los asturianos.

–¿Ocupa alguno su corazón?

–No, no, de amores nada (Ríe). Tengo buenos amigos, muy buenos. Tengo un amigo especial en Filipinas que es de Oviedo. Pero bueno, que son amistades, yo no quiero complicarme la vida con nada. Guardo un buen recuerdo de mi marido, fue muy bueno. Y ahora estoy muy feliz con mis cosas.

–¿Vuelve con el espectáculo de poetas de MiguelHernández?

–Sí, el próximo año . Estaré por la zona de Levante y haré también alguna actuación más. Pero no muchas... Porque, como te digo, lo quiero tomar todo con mucha calma (Ríe).