El Comercio

Algunos de los participantes en la concentración motera.
Algunos de los participantes en la concentración motera. / DAMIÁN ARIENZA

Asturias en Harley

  • Apasionados de la mítica motocicleta norteamericana procedentes de toda España se dan cita en el Rally Reconquista

A los pies del faro de Peñas se escucha un ruido de motor, luego otro, pronto los de una numerosa escuadrilla de Harley Davison. Son las 10.30 de la mañana y el centenar y medio de moteros del Rally Reconquista han llegado puntuales a su cita con el punto más al norte de la geografía asturiana. Hace apenas tres cuartos de hora que salieron desde el aparcamiento del hotel donde se hospedan estos fanáticos de las Harley en las cercanías de Avilés. Tras su parada en Peñas, su siguiente destino es Cudillero para tomarse un aperitivo antes de ir a comer al Alto del Praviano.

El espectáculo de cien motos de gran cilindrada rugiendo a coro sobre los acantilados del cabo sorprende a los escasos turistas de fin de semana que se han dejado caer por aquí a horas tan tempranas.

Parece una escena de 'Quadrophenia' en la que los rockers hayan puesto en estampida a sus eternos rivales los mods. Ni lo uno ni lo otro, en palabras de Alejandro Acisclo Álvarez-Sala, director de Asturias Chapter (club oficial de H-D en el Principado, organizador del encuentro): «Existen ciertos clichés hacia nosotros que no se corresponden con la realidad: aquí te encuentras al ejecutivo y al currito con la misma máquina entre las piernas, somos gente normal unidos por una misma pasión».

Con los motores ya apagados, son ahora estos excursionistas de las dos ruedas quienes esgrimen sus móviles para hacerse 'selfies' frente a la torre del faro. Vienen de todos los pagos de España: La Coruña, Valladolid, Bilbao, Sevilla, Marbella, Madrid, Ibiza, Lérida, Cantabria, León, Valencia, Granada, Las Palmas, incluso de Teruel, que también existe en esto de la devoción por las Harley. Marco, del 'chapter' (capítulo) coruñés, a quien acompañan desde el finisterre gallego otros diez paisanos, define a la tribu motera como «una gran familia. Es lo que más me gusta de estos encuentros: el ambiente y el viaje que compartes con los demás». Manu y Narciso, llegados desde el País Vasco, comparten el pensamiento del coruñés. «Solemos acudir a las rutas que podemos: es una auténtica válvula de escape de la monotonía diaria, una experiencia en la que lo único que importa es el viaje y disfrutarlo». Acisclo, el responsable final de este Rally Reconquista, es más explícito: «Cuando me subo a la moto, veo la oficina muy lejana desde el espejo retrovisor».

Juani, Manuel y Laura, vienen desde Sevilla y forman realmente una familia, además de compartir idéntica pasión por las H-D. El matrimonio y su hija se muestran encantados con el descubrimiento de Asturias, donde nunca habían estado: «Da gusto circular entre tanto verde y por un terreno que raramente es llano, muy distinto al nuestro, donde por cierto tampoco faltan las curvas».

Contemplando el último pico del mapa de Asturias sobre el Cantábrico, Julián, del chapter de Madrid, se recrea en la panorámica: "sólo por asomarse aquí vale la pena haber venido, aunque en el fondo lo mejor de ésta o de cualquier otra ruta motera es reencontrarte con amigos y gente que sólo ves en estas concentraciones: en realidad es una excusa para ello (ironiza).".

Los organizadores de la marcha consultan sus relojes y van dando instrucciones para que los viajeros se suban a sus monturas de acero para reemprender el camino, ahora en dirección al puerto de Cudillero.

El director del club oficial de Harley Davison en Asturias está pendiente de cumplir los horarios previstos. Aunque «la prisa y la velocidad no son amigas de los verdaderos moteros»: «Lo nuestro es gozar de la carretera con nuestras máquinas». Y los motores vuelven a rugir para continuar viaje.