El Comercio

Los centinelas del patrimonio medioambiental de la ciudad

  • Emulsa ha ido multiplicando plantilla y servicios para cubrir las necesidades de todos los barrios y parroquias

Alcanzar este año la 'Escoba de Platino', el máximo reconocimiento a la limpieza de un municipio, exige un esfuerzo diario. El que protagonizan los más de 600 trabajadores de Emulsa que, en turnos de mañana, tarde y noche, miman la higiene y la salud medioambiental de Gijón. La plantilla ha ido aumentando conforme ha ido creciendo la ciudad y han aparecido nuevos barrios. Pero, sobre todo, según se han ido multiplicando las exigencias ciudadanas en pro de una mayor calidad de vida urbana y de un entorno medioambientalmente sostenible.

De esta manera, en 38 años, la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano, que ha tenido tres gerentes (Ángel Gómez, Avelino Viejo y la actual, Pilar Vázquez) ha ido dando pasos de gigante. En plantilla (de 178 a 646 personas), pero también en servicios. De baldear calles y recoger basura a limpiar colegios y equipamientos municipales, de ahí al cuidado de zonas verdes y áreas infantiles, para ocuparse después de la señalización viaria. A partir de ahí, llegó el momento de involucrar aún más a los gijoneses en el respeto y la protección de su ciudad. Una tarea de concienciación que supuso la apertura del primero de los cuatro puntos limpios de la ciudad, en Roces, y la progresiva incorporación de los contenedores de reciclaje.

Esos pasos tienen su traducción en cifras, que permiten hacerse una idea del ingente trabajo diario de estos empleados municipales: 125.000 toneladas de residuos recogidas en 2015 de los 7.604 contenedores que se reparten por Gijón; 435.177 kilómetros lineales de limpieza viaria; 3,5 millones de metros cuadrados de zonas verdes municipales cuidadas; o 49.590 metros cuadrados pintados para señalización de carriles o pasos de peatones.

Educación ciudadana

En la consecución de la 'Escoba de Platino' también tuvo su parte de 'culpa' la población gijonesa. Una conciencia cívica que Emulsa se ha propuesto seguir alentando en el futuro a base de machacona educación y de predicar con el ejemplo.

Hasta el momento, se va por buen camino. Un 14,52% de los residuos recogidos el año pasado fueron depositados en los contenedores de papel, vidrio y envases. Gijón, además, recicla el 22% de los residuos que genera. Una cifra que crece pero que aún queda lejos de ese 50% al que hay que llegar en 2020 para cumplir con la normativa europea.

Queda trabajo, por tanto, por hacer, pero los cimientos, aseguran, son firmes. Los gijoneses también empiezan a tener los puntos limpios de Roces, Somió, La Calzada y Tremañes como una referencia. De hecho, el año pasado depositaron allí 14.176 toneladas de residuos, el 97% de ellos, de carácter no peligroso. Y, a modo de anécdota, casi la cuarta parte corresponden a restos orgánicos de pescaderías.

Defienden desde la empresa de limpieza su carácter público y para exponerlo lo hacen sacando calculadora y haciendo comparativa a nivel nacional. De esta manera, se tira de encuesta de la OCU para reflejar que en Gijón el gasto al año por habitante en cuestión de limpieza es inferior a la media nacional (36 euros/año por habitante, frente a los 54 de media nacional). Se sitúa de esta manera en un tercer puesto global, pero es que, en el caso de Emulsa, se trata de la empresa pública que menos gasto supone por cada vecino.

El coste del servicio -65 euros al año por familia- lleva congelado desde 2012 y se mantendrá así al menos durante 2017. Una situación que ha convertido a Gijón, según el Ministerio de Hacienda, en la ciudad española más barata por el coste efectivo de limpieza urbana y la gestión de residuos si se compara con otros municipios de similares características.

Sean las cifras de servicios, las de trabajadores o las del propio coste de la gestión, Emulsa se ha ido ganando a Gijón y a los gijoneses. Y eso que no están exentos de crítica, porque estar a pie de calle favorece la interlocución directa con los profesionales y, por ende, una exigencia de mayor inmediatez ante determinadas situaciones. Pero esto, más que retraer, supone un acicate para Emulsa, que incluso ha puesto al servicio de la ciudadanía herramientas informáticas para que informen en tiempo real de los desperfectos de sus calles.

¿Retos de futuro? Seguir facilitando la calidad de vida de los gijoneses, mejorando la productividad sin incrementar costes. Y ello, manteniendo el empleo, reduciendo consumos e impactos medioambientales y apostando por la sensibilización vecinal, «sin cuya ayuda nada es posible». Una colaboración recíproca para avanzar en la protección ambiental de Gijón.