El Comercio

Carlos temió por su vida en el funeral de Lady Di

El príncipe Carlos, futuro heredero de la corona británica.
El príncipe Carlos, futuro heredero de la corona británica. / AFP
  • Al príncipe le daban pavor los fans de su exmujer, a la que el pueblo quería con locura. «Si alguien saca una pistola y me dispara... Eso es todo», comentó a su círculo más cercano

El 6 de septiembre de 1997 el munto entero acudió al funeral de Lady Di, ‘La princesa del pueblo’, en persona o a través de la televisión. Su trágica muerte en un accidente de coche en París conmocionó a todos. No fue un entierro de Estado al que acudieron los presidentes del Gobierno, ni los representantes de las Casas reales, cuya presencia fue anecdótica, su máximo legado fue el cariño de los ciudadanos, que se agolparon en millones para darle su último adiós, y su inconformismo con la corona británica, que sentó precedentes. Su exmarido, el príncipe Carlos (67), junto con sus dos hijos–Guillermo y Enrique–, presidió el desfile de la despedida, aunque ahora, tres lustros después, sale a relucir que pensó que no saldría vivo del cortejo fúnebre. Ya que era el enemigo número uno de los fans de Diana.

«Si alguien saca una pistola y me dispara... Eso es todo», comentó el heredero a su círculo más íntimo. Ingrid Seward, veterana corresponsal de la Casa Real británica, hizo estas revelaciones este lunes en el festival Literario de Henley. Carlos de Inglaterra era consciente de que el pueblo le culpaba de todas las desgracias de su exmujer. La imagen que proyectaba de ser una persona fría y ninguneada por el poder, junto con su romance con Camila de Cornualles, su gran amor, tampoco le ayudaron.

La periodista confiesa que entiende el miedo y la «fatalidad» del príncipe en el funeral: «Las calles de Londres estaban muy silenciosas. Podías oír si una chincheta caía al suelo. Podías oír todo lo que la gente decía. Y decían: ‘Míradle, miradle’. Estaban siendo bastante groseros. Durante toda la marcha pudo oír estas palabras y pensó que no iba a terminar de dar la vuelta entera. Fue bastante desagradable».

Para la reina Isabel II fue su annus horribilis (año horrible). El divorcio de Carlos y Diana y el fallecimiento de esta no hicieron más que poner de relieve que no son una familia perfecta. Aunque con caviar y ostras, las penas se pasasen mejor.