El Comercio

«No me gusta la añoranza»

Mantiene alguna relación con el mundillo del cine, con actores y directores?

Añoro los rodajes pero no soy nada gremial. No voy a tertulias y mis amigos son casi todos de ámbitos distintos. Me encantan los reencuentros con la gente del sector, pero cuando son por algún motivo cinematográfico.

¿Ve sus películas en DVD o cuando las reponen en la televisión?

No, nunca vuelvo a ver mis películas.

¿Ni siquiera cuando se estrenaban?

Incluso en esas ocasiones, lo más normal es que me fuera al bar durante la proyección. No me gusta la añoranza. Lo hecho, hecho está. Ya no me pertenece. Las películas o los libros, una vez terminados, son de los demás. Pero me gusta gustar a los que me gustan, eso sí.

Dice que no le gusta la añoranza pero ha publicado un libro con sus memorias.

No es exactamente un libro de memorias sino de recuerdos alternados con ficción. Un libro sobre la aventura de estar vivo y contarlo. Además, aunque no me guste la añoranza, a veces no queda más remedio que afrontarla.

Lo ha escrito usted mismo: «No tengo autobiografía, solo huellas dactilares». ¿Dónde hay más huellas suyas: en los libros o en el cine?

En los libros. Pero en el cine, queda el ADN.