El Comercio

Carmen Sevilla cumple 86 años

Todavía eran tiempos felices para Carmen Sevilla cuando en 2008 fue fallera de honor en Na Jordana.
Todavía eran tiempos felices para Carmen Sevilla cuando en 2008 fue fallera de honor en Na Jordana. / VICENTE MARTÍNEZ
  • Tras la muerte de Marujita Díaz el pasado junio, es la última de una estirpe de folclóricas. El Alzhéimer ha borrado su trozo de historia

Su memoria podría ser un pequeño tratado sociológico de la evolución cultural española de los últimos 60 años. Porque es la última que nos queda de la llamada 'generación de las folclóricas': un póquer que Carmen Sevilla completa junto a Lola Flores, Sara Montiel, Paquita Rico y Marujita Díaz. Esta última falleció el pasado junio y dejó el escenario de esos recuerdos a Carmen, que ayer celebró sus 86 años. Es un decir porque la celebración seguramente no fue tal. Hace tiempo que la gran artista andaluza ignora por qué se soplan las velas o cómo remembrar los años en los que maduró a la vez que el país que la utilizó como bandera del tronío femenino patrio.

Sevilla vive el completo olvido de quién fue, una historia robada por el cruel programa de borrado vital al que el mal de Alzhéimer somete a sus víctimas. Hace tiempo que no la visita nadie en la residencia geriática de Aravaca (Madrid) en la que reside que no sea su único hijo, Augusto Algueró. Además hizo saber a todos los admiradores y amigos de su madre que las visitas están vedadas. Prefiere que se la recuerde por su larga carrera e incluso por aquellos despistes cuando presentaba 'Cine de Barrio' (TVE), su última aventura profesional, que solía resolver con una empática sonrisa.

Nadie que no sean las asistencias de la residencia o su propio hijo son testigos de su supervivencia desde que tal día como ayer, pero de 2011, se dejó ver a la puerta de su casa en la calle Pintor Rosales de Madrid para que la felicitaran por su entonces 81 aniversario. Ya entonces, el mal de la memoria la había retirado del trabajo, aunque el reconocimiento oficial no llegó hasta 2012. Su gran amigo el productor Moncho Ferrer fue el último al que la familia franqueó el acceso a su vera hasta hace poco más de un año.

En este tiempo, Carmen Sevilla perdió a Marujita hace cuatro meses, que no logró su propósito de ir a verla algún día, y a su hermano pequeño Pepe, cuya mujer, Carmen Clavijo, también lamentó que «se murió con la pena de no verla». Carmen cuidó a su madre que murió en 2004 casi centenaria y con la misma enfermedad. Ahora el testigo le ha tocado cogerlo a su propio hijo Augusto.