El Comercio

Ya no se debate

Hace unos días discutía con un amigo sobre un tema político que veíamos de un modo diferente. En realidad no nos dio tiempo a discutir porque, tal cual me explicó cómo veía el asunto y yo fui a darle mi réplica, me cortó en seco: «Es mi opinión», me dijo tajante. Yo obvié algo tan obvio, y me dispuse a comentar por qué consideraba que no tenía razón. Pero enseguida me vino con lo mismo: «Es mi opinión». De nuevo pasé de largo por ese aviso y expuse mi punto de vista. «Es mi opinión», repitió como si no hubiese atendido a nada de lo explicado. No había por su parte ningún afán de entendimiento ni intención de convencerme o de que yo le convenciese.

Esa misma noche me topé con un debate político. No sé si era alguno de la TDT, el del Canal 24 horas o el de La Sexta. Todos me parecen iguales. Mismos contertulios, mismos argumentos, mismo tono. Lo de llamar debates a eso es un decir. Porque ya no se debate en la tele, se hace una sucesión de exposiciones individuales, que no es lo mismo. ¿No les llama la atención que en estas tertulias nunca nadie cambie de opinión o que ninguna explicación motive una aproximación entre posturas enfrentadas? En realidad es imposible que esto suceda porque tal cual empieza a hablar uno, hay otro que le interrumpe y si no, directamente ni le escucha y se pone a mirar el iPad. Así se debate ahora. En el programa en cuestión un invitado opinaba acerca de la trama Gürtel y, cuando otro fue a rebatirle, le interrumpió: «Es mi opinión», le espetó. ¿De quién iba a ser si la estaba soltando él por su boca?

Fue ahí cuando me di cuenta de cómo influyen los modos televisivos en nuestros hábitos. Si nos acostumbramos a ver cada noche que en los platós se discute sin prestarse atención, sin dar opción a respuestas, sin posibilidad de acercamiento, es lógico que algo de esto se contagie. Los no debates en la tele legitiman los no debates en la vida real. Las opiniones no son estancas e inamovibles, pueden variar, permitir matices, e incluso enriquecerse. Ese debería ser el mensaje que se nos quedase al ver uno de estos espacios. Es mi opinión.