El Comercio

Los escoltas sanitarios para una atención integral

Los escoltas sanitarios  para una atención integral
  • Las ambulancias realizan unos 60.000 traslados al año en Gijón, de los que el 20% son urgencias

Ser un técnico de emergencia sanitaria implica una gran responsabilidad. La que da la necesidad de mantener un tiempo medio de respuesta ante una urgencia de seis minutos, pero también la de convertirse en la 'muleta', física y psicológica, de numerosas personas que, por motivos de salud, precisan de un servicio de transporte sanitario. Cada año son unos 60.000 los traslados que se realizan en Gijón en ambulancia, de los que un 20% son urgencias y el resto corresponde a transporte programado (altas hospitalarias, servicio de rehabilitación, oncología, diálisis, centros de día, etc). Uno de cada cinco servicios que Transinsa, la empresa concesionaria del transporte de ambulancias en el Principado, realiza en Asturias corresponde a la ciudad más poblada de la región.

La dedicación asistencial de las ambulancias abarca las 24 horas del día, los 365 días al año. Es decir, nunca se para. Porque es un trabajo en el que nunca se puede bajar la guardia. En intervención, pero también en prevención. En la ciudad, los técnicos de ambulancias realizan numerosos servicios con carácter preventivo en diferentes actividades deportivas, sociales, empresariales o culturales. Es el caso, por ejemplo, de la cobertura sanitaria de los partidos de fútbol que llenan El Molinón los domingos, o de la que se da a eventos multitudinarios como la Semana Negra o la Feria Internacional de Muestras de Asturias. También a otras actividades que se realizan en el recinto ferial Luis Adaro o, sin ir más lejos, el dispositivo anualmente se monta en periodo estival en las playas del concejo.

Pero, junto a unos servicios más visibles para el común de los mortales, hay otros que ponen los cimientos de actitudes que en el día de mañana también pueden salvar una vida. Son las charlas formativas en los centros escolares, ese primer acercamiento a la realidad de una asistencia que los más pequeños se podrían encontrar en cualquier momento de su vida.

Búsqueda de la excelencia

Los retos de futuro de la empresa de ambulancias son retos de presente. Porque el cuidado de personas que sufren alguna experiencia traumática sin esperarla, como es un accidente de tráfico, o que precisan atención en momentos difíciles como los que implica el acompañamiento en tratamientos largos y en ocasiones penosos, no entiende de cortos o medios plazos. En cualquier caso, el consejero delegado de Transinsa, Carlos Paniceres, señala la «dignificación» de la labor profesional y el «reconocimiento social del trabajo diario» como los auténticos objetivos del servicio, a nivel local y regional. «No muchas veces se es noticia por hacer bien las cosas. Eso se presupone, sobre todo en nuestro trabajo. Sin embargo, cuando realizas 60.000 servicios anuales solo en Gijón, un error en uno puede dar al traste con una trayectoria», añade.

Precisamente para evitar cualquier mínimo error, la plantilla ya no está compuesta de 'ambulancieros' sino de técnicos de emergencias sanitarias. Es decir, precisan un grado medio, dos años de estudios y dos mil horas de formación. Aunque, realmente, el aprendizaje nunca termina y toda la plantilla está acreditada desde hace años por AHA, la Asociación Americana del Corazón, en técnicas de reanimación cardiopulmonar, siendo alguno instructor de las mismas. «Tenemos la mejor plantilla de técnicos de España, siempre han tenido más formación de lo exigido por la ley», afirma. Porque salir a un servicio de ambulancia implica mucho más que coger un volante y avanzar al ritmo de una sirena. Conlleva esa atención sanitaria in situ a los pacientes, su estabilización y, posterior traslado. Implica formación, pero también mucha psicología para saber tratar a la persona y a sus familiares y amigos.

El futuro para Transinsa pasa por mantener esa excelencia en el servicio que le otorgan sus cinco certificados ISO de calidad y en su modelo avanzado de gestión EFQM. Además, la empresa está actualmente inmersa en el desarrollo de un centro de investigación y formación en la urgencia y en el transporte sanitario. Junto a ello, pretende continuar con una política de Responsabilidad Social Corporativa, a través de una futura fundación, «que sirva para llegar a instituciones y colectivos con todo lo que tiene que ver con nuestro mundo», así como realizar labores en cooperación internacional.