El Comercio

La terrible «confesión» de Raquel Mosquera sobre la muerte de Pedro Carrasco

El ex boxeador Pedro Carrasco posa junto a su esposa, Raquel Mosquera.
El ex boxeador Pedro Carrasco posa junto a su esposa, Raquel Mosquera. / EFE
  • La popular peluquera regresó a la televisión, tras estar ingresada en la unidad de psiquiatría del hospital Puerta del Hierro, para reafirmarse en unas declaraciones que dejaban en mal lugar a Rocío Carrasco

Raquel Mosquera dejó a más de uno boquiabierto después de revelar los problemas entre Pedro Carrasco y su hija, Rocío Carrasco. Quince años de silencio rotos por una intensa entrevista que se publicó semanas antes de que la peluquera fuera ingresada en el área de psiquiatría del hospital Puerta de Hierro.

Una vez recuperada de su brote psicótico por haber dejado de tomarse la medicación, Mosquera se sentó de nuevo el pasado viernes en el plató del 'Deluxe' de Telecinco para reafirmarse en sus declaraciones y contar nuevas informaciones en contra de Rocío Carrasco. «No tengo miedo a nada ni a nadie», afirmó antes de someterse al polígrafo.

Mosquera quiso aclarar por qué había decidido abrir la caja de pandora: «Para mí era indignante que dos personas que no puedo nombrar no estuvieran en la boda, y ver eso, hizo que se me revolviera por dentro todo lo que llevaba 15 años callando. Estoy segura de que Pedro Carrasco estará muy orgulloso de lo que estoy haciendo. Después de todo aquello, me puse a buscar documentación, de todo, y estaba muy nerviosa. Fue mi familia la que me aconsejó que me ingresara y así lo hice», afirmó.

La mayor sombra de Pedro Carrasco

El momento clave de la entrevista fue cuando Raquel relató el episodio más duro de la vida de Pedro Carrasco, una discusión con su hija Rocío poco antes de fallecer. «He visto llorar a Pedro por las discusiones con su hija. El último día que se vieron tuvieron la discusión más grande. Espero no llorar a la hora de contarlo. Pedro y Rocío se vieron una noche, llevaban meses sin hablarse porque él no tragaba a Fidel. Fuimos a casa de Rocío y en el jardín estaban todas las luces apagadas. Les llevamos los regalos de Reyes a los niños, estaba oscuro, se cayó y no encendieron las luces y nadie salió a ayudarlo. Después de la conversación que tuvieron, que eso no lo cuento, terminó así: Pedro estaba negro y Fidel callado, escuchando. Coge Rocío, de pie y con los brazos en jarras, y le dice a su padre: 'Porque yo, todo lo que tengo es gracias a este señor'. Señalando a Fidel, 'No le debo nada ni a mi madre ni a ti'», relató Mosquera.

«Yo no soy médico, pero esa noche a Pedro se le partió el corazón y me dijo 'a esta hija de puta no la volveré a ver nunca más'. Eso me lo he callado 15 años y ahora, Rocío, demándame si quieres. A los pocos días mi marido falleció. Por eso digo que si le pide perdón a su padre porque lo de esa noche lo tengo grabado aquí». Una confesión de Mosquera que enmudeció a los presentes en el plató, que escucharon como añadía que creía que «Pedro falleció por esa discusión. Y los psicólogos lo saben. Después de esa discusión, Pedro se pasaba las noches fumando tres cajetillas diarias mirando al cielo».

Pese a todo, Mosquera afirmó que le gustaría hacer las paces con Rocío Carrasco: «Me gustaría, lo primero, que ella se reconciliase con sus hijos. Y luego, que me pidiese perdón, en privado, primero a su padre y luego a mí. Si fuera así, tendría en mí a una hermana. La vida da muchas vueltas y, ojalá ese que tiene el lado le dure toda la vida porque si no se va a encontrar muy sola».

Vuelta al tratamiento

Mosquera admitió que había dejado de medicarse durante un tiempo. «Dejé de tomarla estando embarazada de Romi, no quería que el niño me saliera mal, y por mi cuenta dejé de tomar la medicación. Y lo fui dejando y se me juntó con esto. Estuve casi dos años sin tomar la medicación. Claro que me riñeron. Ahora me estoy medicando, es normal, como cualquier enfermedad que se tiene que tratar. Pero con todo lo que me ha pasado, aquí estoy. Y estoy fuerte».