El Comercio

Asturias marca estilo

Luengo, en su tienda de Oviedo.
Luengo, en su tienda de Oviedo. / A. PIÑA
  • El sector de la moda viene pisando fuerte. En el Principado cada vez se apuesta más por el trabajo de sus diseñadores y empresas

La moda en Europa mueve al año más de 300.000 millones de euros. Solo en España, el negocio textil genera unos 23.000 millones, de los que Asturias aporta un porcentaje importante y «cada vez mayor», indican los expertos. Aunque sin datos sobre la mesa, porque la medición que se hace en la región está obsoleta, poco especificada y, además, sin voluntad de ponerle remedio a corto plazo, se quejan en el sector.

Siguiendo los datos nacionales, estos sí fiables, el crecimiento -estimado en un 10,6% en el próximo bienio- es un hecho y una garantía de negocio si se pone empeño. Cifras esperanzadoras que se redondean si se tiene en cuenta que cada vez más escuelas tratan de encauzar la vocación de jóvenes de todo tipo que ven en la moda una profesión de futuro y en donde la savia nueva se mezcla con grandes nombres para conformar la sinergia perfecta en una profesión en la que el gran secreto, dicen sus valedores, «es trabajar mucho y mantener la calidad y la esencia, adaptándose a los nuevos tiempos».

La última gran traba que han tenido que sortear ha venido acompañada de la crisis económica del año 2007, que provocó «un cambio en las formas de fabricar y vender conocidas hasta entonces», apunta Teresa Laso, presidenta de la Asociación de Diseño y Moda de Asturias (Adymo). Por una parte, esta época de vacas flacas obligó a echar el cierre a muchas fábricas de tejidos, especialmente de Cataluña y Valencia porque en Asturias ya se venía notando el declive desde la década anterior, y a fabricantes de botones y cremalleras. «La bonanza permitía que pudieras pedir cualquier material sin problema porque había mucha demanda, mientras que ahora, si necesitas algo, depende de que la fábrica tenga un pedido mínimo para ofrecértelo», explica la diseñadora María Argüelles, mitad de la firma Josechu Santana, uno de las grandes referentes del país en moda nupcial. Ahora, dedicando esfuerzos a su colección 'Alma Suma', pensada para «novias que quieren marcar la diferencia».

La crisis del sector relacionada con la inestabilidad económica y social se vio incrementada, también durante los últimos años, por la llegada del producto asiático y de las ventajas, en términos económicos, que ofrece desarrollar el negocio textil en países como China o India. El 'low cost' ha ido ganando espacio, pero no ha ganado la batalla. La diseñadora Virginia Abzueta, con 'atelier' en la céntrica calle Langreo, de Gijón, resiste: «Nosotros trabajamos para los momentos más especiales de las personas y, en esos momentos, la mayoría apostamos más, por algo que nos haga sentir especiales. A mí me gusta decir que no somos solo vendedores de vestidos, sino de sueños», asegura.

Ella empezó en su Venezuela natal a dedicarse a la banca, profesión que dejó cuando se animó a emprender en su verdadera vocación, la moda. «Empecé a trabajar muy jovencita, siempre tenía trabajadoras más mayores que yo», recuerda. Ella cambió América por España y se decidió por Gijón para continuar su carrera. Ahora presume de vender en Bahamas y de mostrar su trabajo hecho en Asturias por medio mundo. Su ejemplo evidencia cómo, aunque la hegemonía nacional la mantienen los centros históricos de consumo y manufacturación -Madrid y Barcelona-, cada vez es más fácil lucir un 'look' hecho en la región.

De hacerlo posible se encarga un numeroso grupo de nombres, que va en aumento y que trabaja a diario para situar Asturias en el mapa. Josechu Santana y María Argüelles, Marcos Luengo, María Lafuente, Covadonga Plaza y Marta del Pozo son el presente de la profesión. Su trabajo viste a Sara Carbonero, Ángela Portero, la cantante Merche y la mismísima reina Letizia, quien en su última visita a la región lució un ya famoso abrigo de lana cocida en color fucsia firmado por Luengo.

En España hay 7.854 empresas dedicadas a la producción textil, un 3% menos que en 2013 y un 45% menos si se compara con el número de empresas que había en 2004. Los datos -no totales- de la industria en Asturias, revelan que entre 2008 y 2015 la región perdió 85 empresas relacionadas hasta quedarse en 203. Afianzándose, eso sí, el resto. «El diseñador se ha convertido en un hombre orquesta, que decide, hace, supervisa y participa en todo el proceso creativo de su colección», apunta Teresa Laso. Su actividad principal, la fabricación, ha ido perdiendo peso en el valor añadido bruto hasta representar solo una parte ínfima del mismo y sumarse al diseño, el marketing, la actividad comercial y la gestión de los puntos de venta y una gran variedad de actividades auxiliares (arquitectos, abogados, diseñadores, etc.).

En la tarea, no están solos. El Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (Idepa) y la Sociedad de Promoción Exterior Principado de Asturias S.A. (Asturex) les ayudan. «El error de muchos es creer que el dinero te lo tienen que dar solo porque tú tienes una ilusión», responde Marcos Luengo a quienes no confían en el apoyo que otorgan. «Ellos quieren ver una idea viable y, cuando eso ocurre, te ayudan sin problema», asegura. Él sabe bien lo que es salir de la nada y buscarse la vida, además en plena crisis, pues empezó su labor en el año 2007.

La cuestión es no estarse quietos. Virginia Abzueta, por ejemplo, tiene entre manos iniciar un proyecto en el que las participantes propondrán el vestido que siempre han deseado. Se llama 'Diséñate Novias' y en él, un jurado elige la mejor propuesta, la cual se confeccionará gratis y se entregará a quien lo haya imaginado. «Es importante que se sepan todas las cosas buenas que hacemos en Asturias y se apueste por la gente que hay detrás», pide. Así, Asturias estará de moda.