El Comercio

Las monjas que tejen para Miley Cyrus y Lady Gaga

Ganchillo. Miley Cyrus siempre quiere ser la primera en llevar los diseños de la firma española. Lució este modelito en un festival en Las Vegas.
Ganchillo. Miley Cyrus siempre quiere ser la primera en llevar los diseños de la firma española. Lució este modelito en un festival en Las Vegas. / REUTERS
  • Los ganchillos de unas religiosas de clausura de Huelva apasionan a las estrellas del pop. En el convento no tienen tele ni radio, así que ignoran quiénes son sus famosas clientas

Ave María Purísima. Ya está terminado el 'top' de croché negro que pediste, ha quedado precioso». El mensaje de 'whatsapp' se envía desde un convento de clausura en plena sierra onubense rumbo a Madrid y se completa con una foto de la pieza, que terminará en un armario extranjero tras desfilar en Cibeles. Quizás en el de 'celebrities' como Miley Cyrus, Katy Perry, Lady Gaga o Rihanna, a quienes les pirran los modelos que ejecutan las delicadas manos de la religiosa. Como ella, el resto de sus hermanas en la congregación de las Carmelitas Descalzas de Cumbres Mayores (Huelva) se afana en terminar artesanalmente los encargos que no paran de llegar de la firma española Maria Ke Fisherman para la que trabajan desde hace dos años, cuando los diseñadores María Lemus y Víctor Alonso se plantaron con su propuesta a la puerta del convento.

A María le encanta incluir en sus colecciones piezas de ganchillo, que ha llegado a mezclar sobre la pasarela con reflectantes. Le recuerda a su infancia, criada entre agujas en su pueblo de Villafranca de los Barros (Badajoz) gracias a su madre costurera. Por eso le gusta vestir con este género a sus modelos. Y a sus clientas les enamora también; no solo a las famosas. «Hace dos años tuvimos un pedido tan grande de ganchillo de una tienda muy importante de Nueva York que vimos que con los artesanos de Extremadura con los que trabajábamos no era suficiente para entregarlo a tiempo», recuerda Lemus, de 33 años.

Con su pareja -sentimental y laboral- empezó a barajar opciones y de repente saltó la chispa hablando con unos familiares que tiene en Cumbres Mayores, un municipio de dos mil almas en plena sierra onubense. «Nos contaron que iban a abrir un convento y se nos ocurrió que a lo mejor las monjas sabían hacer ganchillo y podían ayudarnos». Así que se plantaron en el pueblo el mismo día que llegaron las religiosas procedentes de la comunidad de San Jerónimo del Valle del Chumbao (Perú), allá por las navidades de 2013. Le expusieron sin rodeos la propuesta a la superiora y accedió. «No sabían aún a qué se iban a dedicar, aparte de hacer dulces, para mantener el convento y terminar de construirlo». Desde entonces la relación entre la marca María Ke Fisherman y las once monjas se ha hecho cada vez más estrecha gracias a los continuos viajes de los diseñadores a Huelva. Y al 'whatsapp', porque ellas solo pueden hablar a la hora del recreo. No tienen radio ni televisión en un recinto de unos 1.500 metros cuadrados.

María está encantada con las hermanas y ellas con sus diseños:

¿Y qué piensan las monjas de sus diseños? Porque hay prendas transparentes y que podrían juzgar como poco recatadas...

Se asustan menos que nadie de lo que les damos y no hacen ningún juicio sobre los diseños. Realizan un trabajo impresionante. ¡Las adoro! Es increíble la dedicación que tienen y lo que transmiten a las prendas... hacen magia. Para la última colección han realizado a mano, en croché, un pantalón con un diseño de fuego, con unas llamas gigantes, que ha quedado impresionante... Cuando se lo mandé me escribieron inmediatamente. Yo pensaba que era para decirme que no podían hacerlo. Pero no. ¡Era para contarme que les encantaba el dibujo!

Las monjas no solo trabajan para Maria Ke Fisherman, también se han convertido en sus musas. Su último desfile en la Madrid Fashion Week el pasado septiembre ha sido una colección inspirada en ellas. Mensajes como 'God is on the road' o 'Made in Heaven' están llamados a tomar las calles la próxima primavera-verano. Las religiosas, obviamente, no pudieron disfrutar de su éxito en la pasarela... ni siquiera verlo en la tele. Pero recibieron enseguida cientos de imágenes de cómo había quedado todo. Y también les informaron de que ya había pedidos de sus ganchillos celestiales en lista de espera. El primer correo que recibió la marca tras la presentación fue el de la estilista de Miley Cyrus. «Quiere ser siempre la primera en llevar nuestras prendas», recalca con orgullo la diseñadora. Y también ha habido contactos con Rihanna...

¿Y saben las monjas quién es Miley Cyrus o Lindsay Lohan?

No tengo ni idea de si ellas realmente conocen a este tipo de 'celebrities'. Supongo que no, aunque algunas son casi unas niñas porque tienen 17 años. Nunca hemos hablado de eso. Pero creo que les da igual quién se ponga la ropa. Ven los diseños y dan su opinión ahora que tenemos más relación, pero luego hacen su trabajo y ya está.

Sus prendas se cotizan por medio mundo con precios que oscilan entre los 400 y los 1.200 euros. «Hay piezas que conllevan semanas enteras de trabajo, de ahí el precio que tienen. Pero realmente su valor es incalculable porque ¿quién invierte tantas horas en una sola prenda? Nadie. Ni el diseñador más importante», remarca María, que empezó en 2009 junto con su pareja Víctor la aventura de Maria Ke Fisherman.

Solo seis años después también desfilan en Nueva York y sus prendas se venden en la Gran Manzana, Los Ángeles, París y Roma. «¡Y sin 'showroom' ni agencia de comunicación ni otra ayuda! Hemos sido Víctor y yo solos con nuestras familias, aunque también podemos decir que contamos con ayuda divina...», confiesa entre risas la extremeña. De hecho, cuando los nominaron al premio Who's On Next, un reconocimiento que organiza 'Vogue' en colaboración con Inditex y M.A.C. para galardonar al mejor talento joven de la moda y con una dotación de 100.000 euros, las religiosas les escribían todos los días contándoles que estaban rezando para que lo lograsen. Al final se lo llevaron.

Poco después la Reina Letizia les confesaba que seguía sus colecciones, aunque los jóvenes ven «muy difícil» vestirla por el estilo de sus creaciones. Pero el 'feeling' con la Reina no se puede negar desde que les entregase el Premio Nacional de la Moda. María apareció con una gorra que fascinó a Letizia. Poco después la pareja se convertía en la única representación del diseño español en la recepción en el Palacio Real con motivo del Día de la Hispanidad. Les invitó directamente la soberana. «Tenemos una relación pequeña, pero muy buena. Queremos mantenerla, pero no pensamos en diseñar para ella por ahora». En el convento no saben que sus 'jefes' se codean con la realeza. Y menos que cualquier día podrían salir de sus celdas bordados divinos rumbo a La Zarzuela.