El Comercio
Juanma Castaño con los colores de la Selección.
Juanma Castaño con los colores de la Selección. / E. C.

«A los enfadados profesionales también les tenemos estima»

  • Juanma Castaño cumple un «sueño» emitiendo este jueves desde el Teatro Jovellanos el 'Partizado de COPE'. «Será como una boda. Estaremos todos, la familia, los amigos. Todos»

A Juanma Castaño le ha cambiado la vida y hasta el sueño. Desde que en agosto tomó las riendas nocturnas de la COPE, asumiendo la presentación y dirección de 'El partidazo', el calentamiento global lo vive casi sin salir de casa. Lo único que no le ha cambiado es la sonrisa. «Tampoco el sentido del humor». Sin él no abre el micrófono, ni se plantea la vida. Eso sí, «nada de querer ser gracioso permanentemente». Pocas cosas, dice, le gustan menos, como hay pocas que le gusten más que volver a casa. Gijonés del 77, este periodista que ha ido subiendo puestos hasta llegar a liderar el aire nocturno de las ondas, que es como estar en el cielo deportivo, vuelve el jueves. No para quedarse, pero sí para emitir en directo su 'Partidazo de la COPE' desde el Teatro Jovellanos. Y esa «gloriosa noticia» -así la define-, la está viviendo como un sueño. Ese que le quita la nueva agenda y que ahora le devuelve su ciudad.

Le espera el Jovellanos. ¿Es el escenario soñado?

Es el mejor. Estar allí será estar con todos. Será casi como una boda en la que estaremos todos. La familia, los amigos. Los de allí y también los de Madrid. No faltará nadie. Será, eso, un autentico sueño.

Ya pisó sus tablas en otra ocasión.

Me tocó presentar unos premios del Patronato Deportivo. En otra ocasión presenté el Festival Internacional de Cine, pero ese año (2009) la gala se celebró en el Teatro de la Laboral

¿Cómo le ha cambiado la vida desde agosto?

Muchísimo. Más responsabilidades, más horas de trabajo, menos horas de descanso. Llego a casa a las dos de la mañana y como pronto me meto en la cama a las tres. Eso sí, ya tengo un truco para dormirme en seguida.

¿Se puede decir?

Un vasito de vino y un poco de queso. Me quedo como un tronco.

Antes le confundían por la calle con Manu Carreño ¿Le sigue pasando?

Que va. Ya no, pero no por nada, sino porque ya casi no piso la calle. No me queda tiempo para hacer vida social. Ya no me pueden confundir con nadie (se ríe). Por otro lado he de decir que la gente es súper cariñosa conmigo. No puedo estar más contento.

¿Y con las audiencias? ¿Qué tal va esa guerra?

Bueno, en la radio no es tan tremendo como en la televisión. Es más relajado.

Pero son también las que mandan ¿o no?

En cierto modo, pero, en realidad lo que a nosotros nos gobierna son los temas de interés general. Esto es como la política. Se habla solo del PP, el PSOE, Podemos y Ciudadanos. Claro, es que son los partidos mayoritarios. Ya sabemos que hay otros, pero, pasa como con el Madrid-Barça, que todo se dispara.

¿Las minorías tienen entonces perdido el partido de antemano frente al fútbol?

Esta semana he entrevistado al atleta Chema Martínez, al ciclista Contador y hasta a una concejala de Almería por una carrera de la mujer. Tratamos de estar en todas partes. No solo es el fútbol.

Por cierto, que también ha entrevistado a Pau Dones ¿cómo le vio?

Muy bien. Consciente de lo que tiene y con los pies en el suelo, pero lleno de energía y de proyectos. Le dio un chute de moral tremendo a las muchísimas personas que tienen también cáncer. Nos escribieron muchos al programa. Fue increíble. Por cierto le invité a ir a Gijón. No puede ser, pero dijo que le hubiera encantado.

¿Quién estará en el teatro, además de todo el equipo?

Estamos trabajando en ello. Todo sorpresas por el momento.

Del Sporting habrá alguien.

Nos está costando un triunfo. Tanto que puede que no lo logremos.

Dicen que se ha convertido en un esfuerzo titánico hacer entrevistas a la gente del fútbol ¿Por qué ese control?

Los departamentos de comunicación están complicándonos la vida. Tienen miedo a las preguntas, tienen miedo a las respuestas. Viven con el miedo encima.

Aquí el único miedo es que el Sporting no remonte. ¿Es optimista?

Soy todo lo contrario por naturaleza, pero, vamos, no veo muestras de intentar salir adelante.

¿Y cuando el Barça se enfrentó al PSG? ¿También era pesimista?

Pensé que era imposible.

Pedrerol metió la mata hasta el fondo diciendo a minutos del final del partido que estaba perdido. ¿Le hubiera pasado a usted?

Hombre, hubiera sido más cauto. Tan fácil como ir al descanso del programa diciendo minuto y resultado. Pero que nadie se rasgue las vestiduras porque fue solo un error.

Ahora todo lo que dice se lo miran con lupa. El otro día la que se formó porque apoyo a Mourinho.

Pero no es por mí. Mi opinión no importa. Importa la trascendencia del programa. El equipo. Pisamos constantemente un campo de minas.

¿Se piensa mucho lo que dice?

Buf. Muchísimo. La gente ahora se ofende hasta por un refrán castellano de toda la vida. Hay que ser constantemente políticamente correcto.

Y más ante lo que usted llama los enfadados profesionales ¿no?

Bueno. A esos, a los enfadados profesionales, que son buenos oyentes, que siempre están ahí, pero que no paran de criticar, también les tenemos en muy alta estima.

¿Nos hemos vuelto un poco neuróticos?

Pues sí. El otro día, sin ir más lejos la concejala andaluza que vino al programa tuvo que dar explicaciones porque en la carrera de mujeres, en la que, por cierto, también había hombres, se entregó como regalo un quitamanchas. Pero es que la marca era la que patrocinaba la carrera. Nos estamos empezando a volver locos. Casi hay que pedir perdón por todo.

Pero usted está feliz.

Sí, claro. Para qué enfadarse.

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