La Academia de Ciencias premia a la «ejemplar» Margarita Salas

Los Reyes aplauden a Margarita Salas.
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Los Reyes aplauden a Margarita Salas. / EFE

La investigadora asturiana recibe la Medalla Echegaray de manos de los Reyes eméritos

E. C.

El Rey Juan Carlos, acompañado por la Reina Sofía, entregó ayer la Medalla Echegaray a la bioquímica asturiana Margarita Salas, a quien elogió por su «trayectoria ejemplar», su «vocación humanista» y su «permanente espíritu de servicio a la sociedad». En una ceremonia celebrada en la sede de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, don Juan Carlos y doña Sofía presidieron el acto de entrega a Salas de la medalla, el más alto galardón científico que concede esta institución, creado a instancias de Santiago Ramón y Cajal en 1905, tras la concesión del Premio Nobel a José Echegaray.

En su intervención, el rey don Juan Carlos recordó cómo Salas y su marido, el fallecido Eladio Viñuela, fueron «los grandes creadores e impulsores de la biología molecular en España» y subrayó que desarrollar y consolidar en este país una nueva disciplina científica «necesariamente ha conllevado liderazgo, esfuerzo y grandes dosis de generosidad».

En ese contexto, valoró el liderazgo de Salas para desarrollar «importantes aportaciones al campo de la biología molecular utilizando como modelo un virus bacteriano» y el esfuerzo de poner en marcha el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y convertirlo en «uno de los mejores espacios de investigación del mundo».

Tras destacar también su contribución al desarrollo de nuevas asignaturas académicas como la genética molecular, ensalzó la generosidad de Salas al «dedicarse intensamente a sus alumnos y discípulos tanto en los diseños experimentales como en sus trayectorias científicas». En ese punto, recordó que sus alumnos la definen como «una mujer brillante, rigurosa y ejemplar», antes de recalcar que «ha sabido transmitir los valores de la ciencia a varias generaciones de investigadores».

Además de rememorar cómo el regreso a su país tras «una estancia posdoctoral exitosa dirigida por Severo Ochoa en uno de los mejores laboratorios del mundo» ofreció a la investigadora «la oportunidad de erigirse en referente científico en la España de los setenta», don Juan Carlos definió a Salas como «una persona excepcional», que cuenta con su amistad y la de doña Sofía.

Tras recoger la medalla y un diploma acreditativo de manos del Rey emérito, Salas (nacida en Canero en 1938) pronunció unas palabras de agradecimiento, recibidas con un prolongado aplauso de todos los asistentes, en las que defendió la necesidad de potenciar la investigación básica en España, porque, según argumentó, será el fundamento del desarrollo del país.

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