Bibiana Fernández: «No me gusta la ‘vitro’ ni la olla exprés»

Bibiana Fernández, que concursa en ‘MasterChef Celebrity’ (TVE), dice que ha aprendido a cocinar en función de sus parejas

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Aunque no han empezado con buen pie y el martes pasado protagonizaron «la peor prueba exterior de la historia del programa», la nueva camada de concursantes de ‘MasterChef Celebrity’, la versión para famosos del ‘talent’ culinario de TVE (esta noche, a partir de las 22.30 horas), ya se han ganado el corazón de la audiencia (se estrenaron ante 2.612.000 espectadores, el 18,7% de ‘share’). Entre ellos está Bibiana Fernández (Tánger, 1954), que todavía tiene alguna que otra pelea con la vitrocerámica. «No me gusta».

– ¿Quién le enseñó a cocinar?

– Cocinar llevo cocinando toda la vida, como quien dice, incluso estuve a punto de escribir un recetario que se iba a llamar ‘1.000 noches de amor y un libro de recetas’. Todas tenían que ver con lo emocional, desde las albóndigas de mi madre, pasando por las que le gustaban a las parejas que he tenido, a los que uno se tiene que adaptar a sus gustos culinarios.

– ¿El amor ha sido su escuela?

– He aprendido a cocinar en función de los hombres… Pero este programa no tiene nada que ver, a mí no me gusta la vitrocerámica, ni la olla exprés, y luego en casa no voy a hacer esterificaciones y menos en una hora. Ya me había metido miedo Loles León, pero no la creí.

– ¿Por qué aceptó concursar?

– Me parecía una buena aventura, un programa blanco que me gustaba como espectadora. La cocina se ha puesto de moda en televisión y siempre se sacan buenas ideas… Aunque en casa cuando voy a hacer filetes compro un solomillo ¡no un cerdo entero como aquí! Pero aunque haya maldecido en arameo, estoy muy agradecida a ‘MasterChef’.

– ¿El producto es la mayor dificultad del programa?

– Lo peor es tener que cocinar para cien personas, como cuando fuimos al Rocío. Aquello me pareció un castigo divino, las plagas de Moisés. Fíjate que cuando volvimos en tren a casa, Saúl Craviotto venía reventado, así que imagínate yo, que puedo ser su abuela. Encima el tren se estropeó y se quedó parado en mitad de La Mancha…

– Usted no se viene abajo fácilmente…

– La vida ya es puñetera de por sí, así que aquí tocaba trabajar la alegría porque los problemas venían solos. He elegido pasarlo bien y me he reído mucho, también he llorado mucho porque me ha pillado en un momento emocional difícil. La televisión no acepta las mentiras.

– ¿Ha descubierto algo de usted que no supiera?

– Que soy muy emocionable, aunque eso ya lo sabía. No me quería ablandar porque luego es difícil retomar las riendas, pero durante las grabaciones estaba en un momento bajo, supongo que por el cansancio, estaba floja de defensas emocionalmente y las cosas me afectaban más para lo bueno y para lo malo…– ¿En lo personal también?

– Para mí ha sido un año profesionalmente buenísimo pero marcado por el fallecimiento de dos seres queridos, especialmente uno de ellos, que era como si fuera mi hermano, David Delfín. También me han pasado cosas buenas, he vendido una casa cuando estaba a punto de perderla (por deudas con Hacienda).

– Últimamente a los famosos les ponen a hacer de todo en televisión...

– (Risas) Sí, y a mí me encaja todo. Lo que no sé es si llegado el momento diría que no a algún proyecto.

Fotos

Vídeos