Música para entrar en calor

Música para entrar en calor

El coro Mensajeros de la Paz, compuesto por cerca de un centenar de niños y jóvenes de toda Asturias, debutó ayer en la madrileña iglesia de San Antón junto a Pipo Prendes

A. VILLACORTA

Con los termómetros acercándose peligrosamente a valores bajo cero y la capital de España de bote en bote, quienes ayer paseaban por los alrededores de la madrileña parroquia de San Antón se encontraron con un batallón de asturianos porteando toda una sección de percusión camino al templo que el Padre Ángel ha convertido en un fortín de su lucha. «Fueron 400 metros cargando con timbales, bombos... Toda una odisea, porque, como además estamos en pleno puente, el centro de Madrid es un caos, con calles peatonales de sentido único y el aparcamiento limitado a residentes. Pero la ocasión lo merecía», resumía David Colado, director del nuevo coro Mensajeros de la Paz, que debutaba en la que ya se conoce como 'la iglesia de las 24 horas'. La única que ofrece cobijo, comida y hasta conexión wifi a quien se acerque a ella de día y de noche. Un refugio en el corazón de Chueca para personas sin hogar o en riesgo de exclusión social.

En total, cerca de un centenar de niños y jóvenes de toda Asturias componen la nueva formación impulsada por el cantante Pipo Prendes y el propio Colado, que ha conseguido integrar en la coral a los intérpretes de la Banda Sinfónica Infantil y Juvenil del Principado de Asturias, también bajo su dirección, e involucrar a profesionales como Elena Rosso, profesora de coro de la Escuela Municipal de Música de Carreño. Intérpretes entre los 8 y los 22 años que ayer se pegaron «un palizón» desde que salieron de Candás bien de mañana en un autobús escoltado por decenas coches, porque, además de los protagonistas del recital, muchos de sus familiares y amigos quisieron estar presentes en el estreno de un coro que nace «con una clara vocación solidaria», arropando al Padre Ángel.

«Para nosotros era muy importante que los chavales, que están acostumbrados a tocar en sitios como el Auditorio Príncipe, debutasen aquí, ante personas que, en muchos casos, no tienen casa o que llegan a la iglesia en busca de algo caliente, gente que pasa frío y pasa hambre. Es fundamental que vean que existe otra realidad», aseguraba Colado poco antes del debut.

Así que, cuando al fin llegó el momento, salieron ante su público, que abarrotaba la iglesia, «vestidos de calle» para interpretar una decena de canciones que arrancaron con el 'Hallelujah' de Leonard Cohen y que siguieron con 'Celtic Child', «que explica el sufrimiento de los niños en la guerra y que concluye con un mensaje de esperanza también fundamental».

Pipo Prendes -acompañado por varios artistas invitados como su hija Claudia, Miguel Dantart y el guitarrista Fernando Pérez-Vega- puso poco más tarde la guinda al pastel musical con varios temas emblemáticos como 'Asturianos' y otros de nuevo cuño como 'Mensajeros de la paz', también de estreno absoluto y compuesto expresamente para un debut en el que llevaban «trabajando duro durante meses». Y, para cuando sonaron los aplausos y la emoción del Padre Ángel se hizo presente, antes incluso de compartir una cena caliente en el 'Robin Hood', los termómetros de Madrid ya habían registrado una subida de varios grados.

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