Dragones del Cantábrico

El equipo español, durante la competición en el campeonato. :: FOTOS CEDIDAS POR MARÍA VILLA/
El equipo español, durante la competición en el campeonato. :: FOTOS CEDIDAS POR MARÍA VILLA

Tres asturianos residentes en Hong Kong formaron parte del equipo nacional de dragon boat que se hizo en China con la medalla de plata

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Es un deporte muy popular en China y países aledaños, de orígenes ancestrales. El dragon boat (barco dragón) es una modalidad de remo con embarcaciones de 12 o 22 palistas que acudirá a los próximos juegos olímpicos como deporte de exhibición. Hace apenas un par de semanas que se celebró en China el campeonato del mundo y España se llevó la plata en una de las categorías. El destino, el esfuerzo y también la precariedad económica de la federación española, que no podía pagar los viajes de tantos palistas, llevó a la competición y al pódium a tres asturianos residentes en Hong Kong. Son Álvaro Collado, ingeniero industrial de Gijón, María Villa, distribuidora para Asia Pacífico de calzado español, de Pola de Lena, y el hijo de esta, Alberto Espinedo, estudiante de Bachillerato de solo 16 años y que debutó como tambor.

«Todos somos residentes en Hong Kong y tuvimos el privilegio de unirnos a la selección española, ya que esta, por motivos económicos, no podía desplazar a muchos palistas», explica María Villa, feliz con su medalla de plata en la categoría DB12 mixto (barco pequeño con diez palistas más tambor y timonel) en 2.000 metros. El oro fue para Canadá y el bronce, para China. «Todo un honor superar al país inventor de este deporte», apunta. El campeonato se celebro en el lago Dian, en la ciudad china de Kunming (Yunan), del 17 al 21 de octubre.

«En Hong Kong el dragon boat es un deporte muy popular y centenario. Las carreras más importantes se celebran alrededor del mes de junio cada año y reúnen a mas de 300 equipos locales y vecinos, de Taiwan, China, Filipinas etcétera», relata María Villa. Para ella, como residente en Hong Kong, probar con este deporte «forma parte del proceso de asimilación y adaptación a la cultura local». Además, en una isla, con una media anual de 22,5 grados de temperatura, los deportes acuáticos tienen el éxito garantizado. «El resultado es que hay una especie de fiebre permanente de dragon boat y algunos nos quedamos enganchados».

En 2014 se creó el equipo Spanish Dragons con la colaboración de la Camara de Comercio Española en Hong Kong. «Año a año fue cosechando éxitos hasta que en la pasada edición de junio 2017 consiguió el cuarto puesto en la clasificación general de las carreras de Stanley (Hong Kong) con una participación cercana a los 300 equipos», presume la asturiana. Su equipo es mixto y compite en categorías open, mixta y femenina. «Todos los componentes son profesionales, arquitectos, ingenieros, profesores, abogados, economistas, etcétera, que trabajan o estudian y residen en Hong Kong», detalla.

Claro que llegar tan alto no es fácil. Hay que currárselo. «Entrenamos durante la pretemporada, de septiembre a enero, dos veces por semana y durante la temporada, de febrero a junio, cuatro, combinando entrenamientos en tierra y agua», revela. Y añade que es un deporte sacrificado, que hay que remar con lluvia, sol, frío y calor.

La afición a este deporte ha llegado ya mucho más allá de Asia. «En el embalse de Trasona se celebró el pasado mes de agosto el campeonato nacional de clubes».

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