«España debe a mi pubis muchas alegrías»

María José Cantudo . / E. C.

María José Cantudo confiesa que «el sueño de mi vida habría sido ver a Miguel Ángel pintar la Capilla Sixtina»

ICÍAR OCHOA DE OLANO

«Me paso el día lijando paredes», le he oído decir. No estará haciendo negocio en Airbnb...

– No. Lijo mis casas porque soy decoradora profesional. Realmente, yo vine de Andújar a Madrid cuando tenía quince años para hacer Arte y Decoración. ¿Qué pasa? Que de siempre yo he hecho mis casas, las de mis parejas, mis amigos, el teatro Reina Victoria lo hice yo, el Muñoz Seca... Luego he estado cinco años haciendo Restauración y ahora cojo las columnas, los techos, las puertas y las dejo antiguas, como estaban antes. Me ahorro todos esos gremios y, encima, me hacen descuento por ser decoradora.

Qué maravilla. Y además de reformar casas, ¿qué otras actividades practica?

– Aparte de ser una primera figura del teatro y del cine español, he estudiado Arte y me encantan las antigüedades. Yo no alterno con actores y actrices. Hace unos días, por ejemplo, Díaz Padrón me invitaba a una cena que daba en su casa. Ya sabe, el mayor especialista en pintura holandesa. ¿Sabe cuál habría sido el sueño de mi vida? Estar allí sentada mientras Miguel Ángel pintaba la Capilla Sixtina.

Ajá. ¿Prefiere que hablemos de la Transición o de Puigdemont?

– Yo a Puigdemont no lo quiero para nada. Además, no le veo nada atractivo. Me da un poco de no sé qué... Prefiero hablar de la Transición. El rodaje de ‘La trastienda’ me pilló con dieciocho años y, al principio, como era una chica de pueblo, aquel desnudo me dio mucha fatiga, pero ahora estoy orgullosísima. ¡Estoy en todos los libros de historia gracias a aquello!

Aquello son dos segundo y medio. ¿Qué debe España a su pubis?

– Pues muchas alegrías. He sido una señora que ha aportado a España libertad a la mujer. Y ese pubis exhuberante fue una maravilla.

Ya. Y dígame, ¿Macron le da buena espina?

– Sí. Así como a ella le veo un poco difusa, él me parece un señor. Me gusta mucho para Francia. Me gusta más que...

¿Lo que tenemos aquí?

– No me quiero meter en camisa de once varas. Hay quien dice ‘yo no entiendo de política’. Pues yo sí. Yo me leo los periódicos y me veo los telediarios. Estoy muy metida, pero calladita estoy más guapa.

Las Leandras con Susana Díaz

Con Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, ¿montaría un ‘revival’ de Las Leandras?

– Pues yo la veo bastante coherente. No crea que la defiendo porque las dos somos andaluzas. Veo que quiere a España.

‘Mariquita Terremoto’, ‘Los nardos’, ‘Las delicias de los verdes años’... ¿Qué piensa cuando mira atrás?

– Mire, yo nunca he visto mis películas después de los estrenos, pero ahora que mis películas de terror tienen tanto éxito, me he puesto a verlas y me sorprendo de mí mísma. Digo ‘qué chica tan guapa’ y ‘qué bien trabaja’. He estado desaprovechada. Ser guapa y tener buen tipo no me ayudó.

Se refiere a que le acaban de entronizar como musa de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. La Cantudo, ¿a quién mete miedo?

– Antes, a los hombres, ja, ja. Ahora no sé. Cuando salgo en la tele la gente está encantada porque dicen que tengo vis cómica y que suben las audiencias.

Además de a Montoro y a Bárbara Rey, ¿usted a quién teme?

– Yo no tengo nada con esa señora ni con el ministro de Hacienda. Yo he pagado siempre mis cosas.

Según Wikipedia, en 2013 fue designada miembro honorario de la Unesco por su labor filantrópica. ¿No sufragaría el canal de Isabel II?

– No, no, no, no. Ya sabe que eso ha naufragado hace poco. Yo solo hice mucha televisión cuando estaba fastidiada con una gran depresión y el dinero se lo daba a la gente necesitada. Y luego he hecho cositas para el padre Ángel, como vender mis ‘chaneles’, mis ‘Dior’ y mis vestidos para ayudar a la gente.

¿Ha superado el duelo de ‘Carlota’?

– No. Yo tengo un hijo y tenía a mi ‘Carlota’, que era como yo. Lo peor que me ha pasado en la vida es la muerte de mi padre y la de ella. Ahora estoy viendo su foto. Aún la lloro.

Un pekinés, ¿no?

– Un bichón maltés.

Entre nosotras. Tengo un dinerito guardado. ¿Qué anticuario me recomienda?

– Mire, yo lo primero que compré fue una bombonera de Napoléon III. Me costó 30.000 pesetas. La pagué en siete u ocho meses. El anticuario venía al teatro a cobrarme los sábados, que era cuando me pagaban. Vaya a una subasta. En la última me llevé una mesa catalana de 1900 que te puedes morir.

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