«No esperamos que vuelva a ocurrir algo como lo de 1918»

Ismael Huerta, en las oficinas de la Consejería de Salud. :: ÁLEX PIÑA/
Ismael Huerta, en las oficinas de la Consejería de Salud. :: ÁLEX PIÑA

Ismael Huerta Jefe de servicio de Vigilancia Epidemiológica del Principado

JOSÉ L. GONZÁLEZ OVIEDO.

Ismael Huerta es jefe de servicio de Vigilancia Epidemiológica del Principado. Desde su puesto observa la evolución de enfermedades como la gripe, a la que sigue durante todo el año para tratar de minimizar sus efectos en la población asturiana.

-¿Hemos llegado este invierno al pico de la epidemia?

-Pensamos que sí, que el pico lo alcanzamos en la última semana de 2017. En la primera de 2018 la tasa desciende.

-Los colapsos de los hospitales han generado alarma. ¿Es la peor gripe de los últimos años?

-El pico ha bajado a 707. Es el segundo más alto de la última década. Estamos hablando de un dato de incidencia semanal. La tasa acumulada es alta, pero no especialmente llamativa.

-¿Provoca la gripe de este año síntomas peores?

-Toda gripe viene con fiebre alta y problemas respiratorios. Este año tenemos una gripe B. Los dos virus que producen epidemias son los A y B y producen el mismo tipo de gripe, pero el B es un poco menos contagioso. Hay pequeñas diferencias entre ellos pero el cuadro clínico es el mismo. Depende más de la persona que del virus.

-¿Cuál es la tasa de vacunación en Asturias?

-Los datos que utilizamos para valorar la vacunación es la cobertura a partir de los 65 años. Es el único grupo en el que sabemos a cuántos tenemos que vacunar. La cobertura que tenemos es de un 55%, muy similar a la del año anterior. Ha ido disminuyendo desde el 65% de hace unos años.

-¿Es aceptable ese 55%?

-El objetivo que tenemos es conseguir un 65% en la población a partir de 65 años. Hace diez años lo alcanzábamos. Es muy difícil recuperar esos niveles de cobertura.

-¿Por qué?

-Por dos factores. Por un lado la polémica que se generó con esta vacuna a partir de la pandemia de 2009, que ha generado una cierta desconfianza, y por otro la falta de concienciación entre profesionales sanitarios para recomendar esta vacunación, especialmente de los médicos de Atención Primaria.

-¿Les ha hecho mucho daño esa polémica?

-Al final la cosa degeneró entre si la vacuna sirve o no sirve. La única medida que tenemos para controlar un poco el impacto de la gripe es la vacunación. No es 100% eficaz. En adultos sanos ronda un 70% y en gente mayor puede bajar hasta un 50%. Pero en gente mayor y personas con enfermedades crónicas, la eficacia para prevenir complicaciones y fallecimientos sube hasta un 80-85%. El enfoque que tenemos en la vacunación de la gripe es proteger a la gente de mayor riesgo, no de la gripe, sino de las complicaciones de la gripe, de los casos graves y de los fallecimientos. Y ese mensaje es el que parece que no llega.

-¿Cómo se preparan para la llegada de la gripe?

-La mayoría de las vacunas de temporada se producen a partir del cultivo de los virus en huevos embrionados de gallina y ese procedimiento hace que tardes seis meses en producirlas. Solo puedes inicar la fabricación, normalmente, en febrero. Con todo ese tiempo que necesitas para fabricarlas, a veces ocurre que los virus cambian y entonces las vacunas no tienen la protección ideal.

-¿Existen métodos más ágiles?

-Tecnologías las hay, pero son más caras y que se cambie a ellas depende de que consigas unos precios adecuados. Está costando mucho.

-¿Se puede crear una vacuna universal?

-No se ha encontrado un sistema adecuado para conseguirla. La perspectiva que hay es que al menos hasta el medio plazo no se va a lograr. Son líneas de investigación que no están muy financiadas. A los grandes fabricantes no les interesa desarrollar algo que les acabe con el negocio.

-El tratamiento de la gripe al que estamos acostumbrados ataca los síntomas, pero no la enfermedad. ¿Hay otras opciones?

-Se han desarrollado antivirales específicos contra la gripe. Se usa principalmente uno que se llama Oseltamivir. Este antiviral tiene sus limitaciones, por eso no se utiliza de forma general. Cuando una persona se infecta, sin complicaciones, y consigues hacer el diagnóstico y dar el tratamiento en las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas, consigues reducir la duración de la enfermedad en un día. Es el único tratamiento que tienes para una gripe con complicaciones y tiene una eficacia relativa.

-¿Cómo es posible que mueran jóvenes sanos por la gripe?

-El principal factor es la capacidad de respuesta del organismo. Cuando afecta a una persona joven y se produce una reacción inmune hay veces que esa respuesta se descontrola de tal manera que la propia respuesta del organismo mata a la persona. Te produce lesiones orgánicas que te matan.

-¿Por qué la gripe de 1918 fue tan letal?

-En esa época fue cuando se empezó a conocer que la gripe se debía a un virus. La de 1918 estaba producida por un virus A del subtipo H1N1. Seguramente, no había circulado anteriormente entre humanos y por tanto la población era completamente susceptible a él. Era además bastante patógeno. La principal característica diferencial que tenía con otras gripes es que produjo una mortalidad marcada, no exagerada, pero que se notaba muchísimo en adultos jóvenes. Desde entonces todos los H1 se nota que afectan sobre todo a adultos jóvenes.

-¿Puede aparecer un nuevo subtipo que provoque una situación tan desastrosa?

-No esperamos que vuelva a pasar algo así. De todas formas la gripe es bastante impredecible. La pandemia de 2009 fue un cambio en el N1H1, pero no un nuevo subtipo. La posibilidad de que aparezca un nuevo subtipo que afecte a los humanos y produzca una pandemia muy grave no es fácil. Nunca vamos a decir que es imposible, pero no es fácil.

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