«La fabada y el cachopo me vuelven loco. No sé elegir»

Javier Sevilla, en Llanes. / JUAN GARCÍA LLACA

Javier Sevilla Sebastián, de 28 años, no es de Sevilla ni de San Sebastián, sino burgalés de pura cepa. Y, como muchos otros chavales en edad casadera, llegó estos días a Llanes con sus amigos dispuesto a celebrar una despedida de soltero y a disfrutar del Oriente de Asturias.

Aunque Javier no es nuevo. De hecho, él también está loco de amor, pero por esta tierra del norte. «Estoy enamorado de esta región, vengo unas cuatro veces al año», asegura el burgalés con una sonrisa. Y, de paso, confiesa que siente una predilección especial por Gijón y por la Santina de Covadonga.

Javier Sevilla Sebastián, un hombre con las cosas claras, ya sabe también el menú de estos días. «La fabada y el cachopo me vuelven loco. No podría elegir. Es como escoger entre papá y mamá», comenta, y no tiene duda sobre con qué acompañar los platos: «La sidra es de lo mejor. Nos pone muy contentos a todos».

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