Fantasmas en la Laboral

De izquieda a derecha, dos de las actrices que recrearon 'El crimen de la Antroxina', la entrada al cementerio musulmán de Barcia y Arantza Margolles, durante el rodaje en la Laboral. / A. M. / J. S.
De izquieda a derecha, dos de las actrices que recrearon 'El crimen de la Antroxina', la entrada al cementerio musulmán de Barcia y Arantza Margolles, durante el rodaje en la Laboral. / A. M. / J. S.

La historiadora y colaboradora de EL COMERCIO Arantza Margolles estrena este miércoles a las 22.15 horas una nueva temporada de 'Historias y misterios' en la TPA. El primer capítulo de un total de trece transitará por el lado más oscuro de la Universidad gijonesa: los secretos de sus túneles

A. VILLACORTA

Arantza Margolles (Gijón, 1982) no fuma en pipa ni falta que le hace, porque la historiadora gijonesa y colaboradora de EL COMERCIO se ha convertido desde hace ya tiempo en una más que digna sucesora de Margarita Landi, una de las primeras mujeres que se especializaron en un género periodístico, el de los sucesos, que tradicionalmente estaba reservado a los hombres. Así que, cuando la comparan con la pionera -fallecida en su casa de Albandi (Carreño) en 2004-, ella se lo toma como «un auténtico honor». Pero es que méritos no le faltan a la investigadora gijonesa, porque a las alrededor de 250 historias truculentas que lleva publicadas en su sección dominical de este diario, donde cada semana bucea en la historia negra de la región repasando sus crímenes más horripilantes, está a punto de sumar una nueva temporada a 'Historias y misterios', el programa que arrancó con gran éxito el pasado verano en la televisión del Principado de Asturias (TPA) y que vuelve con trece nuevos capítulos de sesenta minutos de duración a partir de este miércoles, 31 de enero, a las 22.15 horas, para deleite de los amantes de las leyendas y certezas más oscuras que esconde el pasado asturiano.

Será entonces cuando Margolles vuelva a colarse en sus salones dispuesta a inundarlos de mares de intriga y de una buena dosis de desasosiego. Y lo hará con tres historias muy diferentes entre sí que les trasladarán de un lugar a otro del Principado. Empezando por Gijón

Allí, la investigadora indagará «sobre la intrincada red túneles situada bajo la Universidad Laboral, que siempre ha estado rodeada de misterios», comenzando por su finalidad, e incluso se cuenta que en su interior han tenido sesiones de espiritismo. Un edificio con una atmósfera por momentos lúgubre «en el que hay rumores de la existencia de fantasmas y figuras espectrales vagando por sus túneles». Así que, para dilucidar si estamos ante leyendas urbanas o no, la historiadora contará con la presencia de un antiguo alumno de la vieja Universidad y con un estudiante de una época más reciente, que serán los encargados de ofrecer sus testimonios, mientras que el investigador de fenómenos paranormales David Madrazo -autor del libro '50 lugares mágicos de Asturias'- dictará sentencia sobre «si es verdad o mentira lo que dicen que se oculta» en la red de corredores subterráneos.

Y del subsuelo a lo más terrenal, porque en la segunda historia de este primer capítulo, que nos traslada a la década de 1910, jugará un papel fundamental la moda. Y, de hecho, así lo recogieron los periódicos de la época, que bautizaron el macabro suceso que nos ocupa como 'El crimen de la Antroxina', como era conocida en Mieres la asesina por su desmedido interés por seguir las tendencias que dictaban los modistos.

Ocurrió -cuenta Arantza Margolles- el Día de Difuntos de 1911, sobre las tres o tres y media de la tarde, en el Cementerio de La Belonga. Fue allí cuando Eugenia Ríos, de unos veintipocos años, se encontró con Anisia Álvarez, también en la veintena, conocida en el concejo por ser una 'fashion victim' y que, tras escupirle varios reproches a Eugenia, sacó del bolso un cuchillo de 32 centímetros de hoja y le asestó varias puñaladas, causándole la muerte.

Aún aturdida por lo que acaba de hacer, Anisia huye del lugar, pero, con las prisas, uno de sus zapatos, de color rojo sangre, queda junto al cadáver, convirtiéndose en una pista fundamental para dar con la culpable que provocó que su amiga muerta todavía vague entre las tumbas cada primero de noviembre con un zapato rojo en la mano y profiriendo escalofriantes lamentos.

Y del camposanto de Mieres al cementerio musulmán de Barcia, en Valdés, el único de la cornisa cantábrica, que alberga los restos fúnebres de aquellos «moros» que combatieron o con Franco y que cerrará el primer episodio de 'Historias y misterios'. Un lugar repleto de tumbas señalizadas por lajas de pizarra donde el hijo de uno de los enterradores guarda aún muchos secretos llamados ahora a salir a la luz.

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