Lara Álvarez: «Hay que hacer un huequín para echar una mano»

Lara Álvarez.
Lara Álvarez. / AURELIO FLOREZ

Lara Álvarez visita la ONG 'Ningún niño sin cenar' con la intención de dar visibilidad a la iniciativa y animar a más voluntarios

P. A. MARÍN ESTRADA

Es uno de los rostros más conocidos de la televisión y uno de los personajes públicos que suelen arrastrar tras de sí legiones de paparazzi. Lara Álvarez (Gijón, 1986) pasa unos días de vacaciones en su ciudad natal y ayer se dejó ver y fotografiar por los medios, aunque no para hablar de sus proyectos profesionales ni mucho menos de su vida privada: la popular presentadora de 'Supervivientes' acudía a la sede de la ONG Ningún Niño Sin Cenar en la avenida de la Constitución para conocer in situ el trabajo social que realiza y difundirlo, aprovechando su proyección pública, ahí donde tenga ocasión. «Creo que es supernecesaria esta labor y todo lo que pueda hacer para darle visibilidad, ya saben que cuentan conmigo», afirmó tras visitar las instalaciones de la asociación gijonesa.

Había llegado sola y tras saludar con un par de besos a la fundadora y alma mater de la ONG, Blanca Menéndez, sacó su teléfono móvil y se dispuso a grabar la visita, recogiendo las explicaciones de su anfitriona, a quien entrevistó en uno de los espacios destinados a almacenar alimentos para su su reparto entre los 3.200 niños de familias sin recursos de toda Asturias a los que atienden. Su cuenta de Instagram servirá para mostrar a sus numerosos seguidores esta iniciativa solidaria de la que se declaró «voluntaria, la primera», tras saber por labios de Menéndez que una de las principales demandas de la asociación es la de «manos de voluntarios» para poder cumplir con sus objetivos. Además de su compromiso solidario a ambas les une la estrecha amistad de la responsable de Ningún Niño Sin Cenar con la madre de la presentadora y como buenas amigas tuvieron ocasión de charlar también durante el tiempo que pasó la periodista en la sede de la asociación, algo más de una hora.

En medio de la conversación se pudo escuchar que la estancia de Lara Álvarez en su ciudad ya iba tocando a su fin y hoy tenía previsto abandonarla. De sus vacaciones gijonesas la presentadora había ido dejando en días pasados diversas imágenes en las redes: panorámicas de la playa y del muelle o el momento en el que compartía unos culinos de sidra con su hermano Bosco. Ni siquiera su devoción por su Gijón del alma «que tanto quiero y tanto adoro» (escribió en uno de esos mensajes, recordando el himno oficioso de Víctor) la animó a contar si había disfrutado mucho o poco de estas jornadas familiares y al ser preguntada por ello, esgrimió sus muchas tablas y su mejor sonrisa para manifestar: «¿De Gijón? Entusiasmada con el proyecto de Blanca y en que se dé a conocer, creo que hay tiempo en verano y todo el año para hacer un huequín y echar una mano». Su intención es seguir colaborando con la iniciativa, ya que aseguró: "esto es el inicio de una larga relación que vamos a establecer con Ningún Niño Sin Cenar". Y fuimos testigos de que allí mismo comenzaba a tramar planes al respecto con su amiga Blanca Menéndez, conmovida por la realidad que afecta a miles de familias y a los más débiles de ellas: los niños. Una realidad frente a la que todas las manos voluntarias son pocas y bienvenidas. Lara puso la suya y de eso sí que valía la pena hablar.

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