James Franco a foco

James Franco a foco

Seductor, seguro de sí mismo, culto y gamberro a la vez, el deseado y aclamado actor es ahora un auténtico apestado por presunto acosador

ARANTZA FURUNDARENA

A James Franco solo le faltó exclamar ¡Aleluya! al término del encendido sermón de Oprah Winfrey contra el acoso machista. Con sus ojillos risueños y un palmito que le llevó a ser proclamado en 2009 el hombre más sexy del momento, James no paró de pavonear su militante feminismo por el salón del hotel Beverly Hilton durante la última ceremonia de los Globos de Oro. Pero mientras recogía el trofeo al mejor actor por 'The Disaster Artist', las redes empezaron a tejer su propio desastre con encendidos mensajes de mujeres... «Bonito pin, James Franco -escribió la actriz Violet Paley-. ¿Te acuerdas de la vez en la que me bajaste la cabeza hacia tu pene al descubierto en un coche?».

Con un físico que le llevó a interpretar a James Dean y que al mismo tiempo recuerda a Warren Beatty, el californiano James Franco ofrece a sus 39 años la imagen del típico resultón seductor y seguro de sí mismo. De ademanes resueltos, no dudó en apartar de un amable codazo a Tommy Wisau, el surrealista personaje en el que se basa su premiada película, cuando este, bajo los efectos de la emoción y tal vez de algo más, intentaba agradecer el Globo de Oro. «Eh, eh, eh...», exclamó Franco frenando al espontáneo con el brazo. Y, sin perder la sonrisa, procedió a lanzar su discurso.

El mensaje quedó claro: «Aquí el protagonista soy yo». Nada de esto convierte a Franco en un machista, pero lo cierto es que las acusaciones se le acumulan... Él de momento se ha defendido calificándolas de «imprecisas».

Que nadie espere encontrar en él a un tipo rudo y primario. Al contrario, se trata de uno de los actores más cultivados e intelectualmente refinados de Hollywood. En los tiempos muertos de un rodaje, mientras otros hacen crucigramas o se entretienen con un videojuego, James lo mismo se enfrasca en 'La Iliada' que en el 'Ulises' de Joyce. Nada de esto libra a un hombre de convertirse en acosador, pero en James Franco sorprende la dualidad entre la imagen de hombre cultivado que él se esfuerza en proyectar y la que describen sus presuntas víctimas. La misma que lo han convertido en un apestado.

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