Roberto Álvarez: «He llegado a la cima como asturiano»

El actor Roberto Álvarez, pregonero de las fiestas de Gijón.

Roberto Álvarez está «nervioso» por dar el pregón que, promete, será «una oda al espíritu gijonés»

J. M. PUGA

Cuando hoy, a las nueve de la noche, Roberto Álvarez (1956) empiece a hablar desde el balcón del Ayuntamiento de Gijón es posible, no seguro, que se le pasen los nervios. Pero hasta entonces confiesa que los sufre al mismo nivel que si estuviera ante el estreno teatral de la temporada. El actor está también «muy emocionado» y algo apurado porque a primera hora de la tarde de ayer aún estaba grabando la serie 'Servir y proteger' que emite RTVE.

A media tarde cogió un tren que le trajo a casa, a su Gijón del alma y a la ciudad que, este año, le ha elegido como pregonero para iniciar su Semana Grande. «Me siento muy honrado», confiesa porque «cuando eres un niño o un chaval y atiendes desde la plaza al pregón no puedes sospechar que, algún día, ocuparás ese puesto, vamos, que en algún momento de tu vida llegarás a ser de interés para los demás, para dar el chupinazo de sus fiestas». Por eso dice, con orgullo que se le nota hasta en la voz, que «ha llegado a lo más alto, a la cima, como gijonés y como asturiano». Su sentimiento lo compartirá con sus paisanos: «En Asturias tenemos fama de grandes», asegura rotundo, y cuenta que, a consecuencia, lo que ha preparado es una «oda a ese espíritu gijonés, en particular, y asturiano, en general, tan característico». Y concreta: «A nuestro carácter hospitalario, a ese amor que sentimos por las cosas buenas de la vida y por los demás; el asturiano dice las cosas claras, con el corazón y la cabeza muy alta».

Roberto Álvarez aprovecha la víspera de una experiencia tan dulce para rememorar su infancia en la ciudad que le vio nacer y en la que vivió hasta los 26 años. «Los veranos los pasaba en la playa, donde recuerdo comprar barquillos con forma de cuña y miel, y echarle helado de vainilla. Esa fue toda mi infancia. También me gustaba mucho salir hasta La Providencia con mi abuela y parar en cualquier sitio a tomar una tortilla, pulpo y sidra, era mi plan favorito», cuenta Álvarez, que ahora aprovechará su visita para pasar unos días en la ciudad con la familia. «Ser de Gijón es vivir la playa, la ciudad, las fiestas y el prau. Me apetece respirar y disfrutar de ellos, que puede parecer una tontería, pero cuando vives en Madrid, lo que más añoras es el verde y el clima húmedo», asegura.

Roberto Álvarez, que lleva más de media vida dedicado a la actuación, sabe cómo controlar los nervios antes de subirse al escenario. Esta vez, las tablas serán las más exclusivas de su ciudad.

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